Kevin Warsh, de 55 años, es una figura prominente en los círculos económicos republicanos de Estados Unidos. Esta semana se confirmó su nominación por parte de Donald Trump para el cargo de próximo presidente de la Reserva Federal.
La trayectoria de Warsh en el banco central se inició en 2006, cuando el entonces presidente George W. Bush lo designó gobernador de la Fed, convirtiéndose en el miembro más joven del directorio. Durante su mandato, desempeñó un papel crucial durante la crisis financiera de 2008, actuando como intermediario entre la institución y los principales actores de Wall Street, y participando en las negociaciones clave para evitar el colapso del sistema financiero.
Previo a su llegada a la Fed, Warsh trabajó en Morgan Stanley y posteriormente como asesor económico para el gobierno federal. En 2002 contrajo matrimonio con Jane Lauder, heredera del grupo Estée Lauder, lo que consolidó su posición dentro de la élite empresarial y republicana.
Tras dejar la Reserva Federal en 2011, debido a desacuerdos con nuevas políticas de compra masiva de bonos, Warsh se convirtió en un crítico de algunas de las medidas que había ayudado a implementar. Desde entonces, ha defendido que el banco central debe enfocarse en su mandato principal y evitar incursionar en otros ámbitos de la política económica.
En cuanto a sus ideas, Warsh ha abogado por impulsar el crecimiento económico sin generar presiones inflacionarias. En los últimos años, ha argumentado que el aumento de la productividad, impulsado por la innovación tecnológica y la inteligencia artificial, podría facilitar una expansión económica con un impacto menor en los precios.
Su nombre ya había sido considerado para presidir la Fed en 2017 y resurgió con fuerza tras la victoria electoral de Trump en 2024. A pesar de no haber sido seleccionado para el puesto de Secretario del Tesoro, su experiencia técnica y sus vínculos con el sector financiero le otorgaron una ventaja para el cargo en el banco central.
Si es ratificado por el Senado, Warsh sucederá a Jerome Powell en mayo y se encargará de liderar una Reserva Federal que actualmente mantiene las tasas de interés en un rango de entre el 3,5% y el 3,75%, un nivel diferente al que Trump ha expresado públicamente.
