El Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania ha advertido sobre la continuación de una operación especial del Kremlin destinada a sabotear las negociaciones de paz en curso, mediadas por Estados Unidos. Según un comunicado, esta operación es integral y se ha intensificado tras el presunto «ataque a la residencia de Putin», con la difusión de información tergiversada para preparar a la opinión pública rusa e internacional para una posible escalada.
La agencia prevé con «alta probabilidad» una transición de la manipulación informativa a una provocación armada por parte de los servicios especiales rusos, que podría resultar en un elevado número de víctimas civiles.
El servicio de inteligencia ucraniano estima que esta provocación podría tener lugar en vísperas de Navidad o durante las celebraciones navideñas según el calendario juliano. La ubicación potencial sería un edificio religioso o un lugar de gran importancia simbólica tanto en Rusia como en los territorios ucranianos ocupados.
Para simular la participación de Ucrania, los rusos planean utilizar restos de un dron de ataque fabricado en Occidente, que serían trasladados a la zona de la provocación desde la línea de contacto.
El comunicado señala que el uso del miedo y la ejecución de falsos ataques terroristas con víctimas mortales se ajusta plenamente al estilo operativo de los servicios de inteligencia rusos. El régimen de Putin, según el servicio de inteligencia ucraniano, ha empleado repetidamente esta táctica dentro de Rusia y ahora exporta este mismo modelo, lo que se ve indirectamente confirmado por las declaraciones públicas de altos funcionarios rusos.
