El periodista y crítico de medios Adam Johnson sostiene que los principales medios de comunicación occidentales han desempeñado un papel activo en la fabricación de consenso para justificar la destrucción de Gaza. En su nuevo libro, How to Sell a Genocide: The Media’s Complicity in the Destruction of Gaza, Johnson analiza cómo las narrativas editoriales de organizaciones como The New York Times, CNN y MSNBC han servido para legitimar las acciones militares de Israel con el respaldo de Estados Unidos, transformando eventos complejos en relatos que evitan el escrutinio crítico.
¿Cómo se fabricó la narrativa sobre Gaza en los medios?
Según Johnson, la cobertura mediática desde el 7 de octubre de 2023 se estructuró bajo la premisa de eliminar el contexto histórico. En una conversación con Maximillian Alvarez, editor en jefe de The Real News Network, celebrada el 23 de mayo en la librería Red Emma’s de Baltimore, Johnson explicó que directivos de redes como MSNBC y CNN impusieron políticas internas que prohibían proporcionar antecedentes sobre la ocupación o la situación de los refugiados en Gaza sin enmarcar cada mención como una respuesta defensiva a los ataques de Hamás.
El autor destaca dos ejemplos concretos de esta influencia editorial:
- Intervención en MSNBC: Johnson reportó, basándose en dos fuentes internas, que la dirección de NBC News intervino directamente en la cobertura para evitar que los periodistas contextualizaran el conflicto, calificando tales intentos como «apología del terrorismo».
- Memorandos en CNN: Un memorando interno de Mark Thompson, emitido el 26 de octubre de 2023, exigió que cualquier mención sobre el sufrimiento de los palestinos o las cifras de víctimas fuera precedida obligatoriamente por una referencia al 7 de octubre, limitando así la narrativa a un marco de defensa israelí.
El papel de la «inmunidad de élite» en la política exterior
Johnson argumenta que la complicidad mediática es parte de un ciclo de «inmunidad de élite» donde funcionarios como Antony Blinken y Jake Sullivan no enfrentan consecuencias por sus políticas. El libro detalla cómo los medios retrataron a la administración Biden como «impotente» o «furiosa» con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, a pesar de que el gobierno estadounidense continuó proporcionando apoyo militar total.
El análisis de Johnson revela una disparidad estadística notable en la terminología empleada por los grandes medios. Durante un periodo de 100 días, The New York Times utilizó el término «masacre» para describir la muerte de israelíes en 140 ocasiones, mientras que no aplicó el mismo término para las muertes de palestinos, a pesar de que la cifra de niños fallecidos en Gaza superaba los 20,000 según los datos citados por el autor.
¿Qué significa la rendición de cuentas para el periodismo?
Para Johnson, la crítica ya no es suficiente. El autor propone que la rendición de cuentas debe pasar por la deslegitimación de las instituciones que, a su juicio, han funcionado como órganos de propaganda. Como paso concreto, Johnson respalda el boicot de suscripciones y escritura contra The New York Times, organizado por el colectivo Writers Against the War in Gaza, que cuenta con el apoyo de unos 300 autores y académicos.
Al comparar la cobertura, Johnson observa una asimetría marcada: mientras que incidentes aislados contra estudiantes pro-israelíes fueron categorizados sistemáticamente como crímenes de odio antisemita, agresiones documentadas contra manifestantes pro-palestinos, como las ocurridas en UCLA o Columbia, rara vez recibieron un tratamiento similar en la prensa dominante. Este fenómeno, según el autor, demuestra cómo las reglas de no discriminación y las políticas de campus fueron utilizadas como herramientas para silenciar la disidencia contra la campaña militar en Gaza.
