La confianza, elegida como palabra del año por el instituto Treccani por su importancia ética, es también el pilar fundamental de la profesión médica. La medicina está intrínsecamente ligada a la ética, ya que se enfrenta a la vulnerabilidad humana, las emociones y los valores. La sociedad otorga a los médicos poderes y privilegios delicados, como la capacidad de examinar cuerpos desnudos, investigar internamente, causar dolor, prescribir medicamentos peligrosos, limitar la libertad y, en casos extremos, provocar la muerte. Sin embargo, la sociedad también exige que estos poderes no sean abusados.
A cambio, se espera que los médicos se comporten de manera ética, de lo contrario, perderán la confianza de sus pacientes. Inspirar confianza es, por lo tanto, una de sus principales prerrogativas éticas. A menudo, un simple uniforme blanco y una mirada empática pueden ser suficientes, aunque no garantizan la confianza por completo. Para merecerla, un médico debe aceptar ciertas restricciones a su libertad y cumplir con obligaciones tanto técnicas como morales.
Estas obligaciones incluyen no dañar, aliviar el sufrimiento, no juzgar, decir la verdad, fortalecer la autonomía del paciente, priorizar sus intereses, honrar la ciencia, combatir la pseudociencia y tratar a los enfermos como personas. Si no se cumplen estos principios, la relación médico-paciente se ve comprometida. La confianza es una expectativa fundamental, ya que en muchas circunstancias, el paciente debe confiar automáticamente en el médico, incluso en un primer encuentro.
El paciente, en su vulnerabilidad y temor, debe sentirse seguro para entregarse al cuidado del médico, sin necesidad de cuestionar si puede hacerlo. Esta confianza debe ser automática, ya que sin ella, la profesión médica pierde su sentido. En esencia, la ética y la medicina son inseparables: si se intentan separar, ambas dejan de funcionar. Por ello, la ética debe ser una parte integral de la formación médica, ya que carecer de ella sería como omitir el estudio de la anatomía o la farmacología. La sociedad necesita médicos completos, con una sólida base ética y profesional.
* Oncólogo. Doctor en Filosofía
