Una exposición de la madre a factores como dietas altas en grasa y contaminantes ambientales puede afectar el metabolismo de su descendencia, según una nueva investigación realizada con ratones de laboratorio en la Universidad de California, Santa Cruz. El estudio, liderado por la profesora de toxicología ambiental Raquel Chamorro-Garcia, analizó el impacto de varios químicos presentes comúnmente en aguas subterráneas y suelos, conocidos por ser disruptores metabólicos.
Según el autor principal del estudio, Carlos Diaz-Castillo, investigador asociado en el laboratorio Chamorro-Garcia, el objetivo fue comparar los efectos de tres exposiciones diferentes para representar la complejidad de las sustancias a las que los humanos suelen estar expuestos. Los resultados mostraron dimorfismo sexual, es decir, características distintas en la siguiente generación entre machos y hembras.
El primer disruptor evaluado fue el tributilatino (TBT), un obesógeno artificial asociado con obesidad multigeneracional encontrado en sedimentos oceánicos, mariscos e incluso polvo doméstico. El segundo fue el arsénico inorgánico, que ocurre naturalmente en aguas subterráneas y suelos debido a la meteorización y erosión de rocas, y que ya se sabe que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. El arsénico afecta a más de 200 millones de personas en todo el mundo, y su exposición prolongada puede provocar enfermedades cardiovasculares y cáncer.
