Un nuevo estudio sugiere que las siestas prolongadas durante el día podrían estar asociadas con un mayor riesgo de mortalidad, particularmente en adultos mayores. La investigación, publicada recientemente, analizó patrones de sueño y encontró que las personas que toman siestas frecuentes o de larga duración presentan una mayor probabilidad de fallecimiento por diversas causas, incluyendo enfermedades cardiovasculares.
Los expertos advierten que, aunque dormir una siesta corta puede ser beneficioso para la alerta y el rendimiento cognitivo, las siestas que exceden los 30 minutos o que se toman tarde en el día podrían interferir con el sueño nocturno y estar vinculadas a problemas de salud subyacentes. Se recomienda prestar atención a la duración y el momento de las siestas, especialmente en poblaciones de riesgo.
Además, el estudio destaca la importancia de evaluar los hábitos de sueño como parte de una estrategia integral para la prevención de enfermedades crónicas. Los profesionales de la salud sugieren que los pacientes que reportan siestas excesivas deben ser evaluados para descartar trastornos del sueño u otras condiciones médicas.
