Según dietistas, existen tres razones para considerar el consumo de productos lácteos enteros. En primer lugar, los lácteos enteros pueden ser más saciantes que las versiones bajas en grasa, lo que podría ayudar a controlar el apetito y la ingesta calórica. En segundo lugar, la grasa presente en los lácteos enteros puede mejorar la absorción de vitaminas liposolubles, como la A, D, E y K. Finalmente, algunos estudios sugieren que el consumo de lácteos enteros no está asociado con un mayor riesgo de enfermedades cardíacas en comparación con las opciones bajas en grasa.
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