El segundo embalse más grande de Estados Unidos, el lago Powell, se encuentra a tan solo el 23% de su capacidad total debido a un invierno extremadamente seco, olas de calor y décadas de uso excesivo. Esta situación de crisis en el río Colorado acerca el nivel del agua a mínimos históricos que amenazan la generación de energía hidroeléctrica.
La escasez extrema de agua en el sistema del río Colorado ha obligado a las autoridades y administradores de puertos a tomar medidas urgentes. Las rampas para botes en el lago Powell han tenido que cerrarse, reubicarse o se han añadido nuevas para permitir el acceso a los visitantes, mientras la crisis climática y la sequía crónica continúan mermando el caudal.
El impacto en el turismo y la navegación recreativa en el lago Powell
Para los visitantes que frecuentan la frontera entre Utah y Arizona, el retroceso del agua es una realidad visible año con año. Matt Barrett, quien visita el embalse de manera anual desde 2013, señaló que las rampas tradicionales se han secado por completo, lo que dificulta significativamente las labores de carga y descarga de embarcaciones.
Barrett, visitante del lago Powell, indicó que las demás rampas para embarcaciones se han secado, por lo que resulta un asunto de gran importancia cuando el nivel del agua es bajo, especialmente para las labores de carga y descarga.
A pesar de las dificultades operativas y del cierre de accesos tradicionales, los administradores de las marinas recalcan que todavía existe suficiente espejo de agua para la recreación. No obstante, las condiciones meteorológicas adversas han transformado la infraestructura turística del Centro de Recreación Nacional Glen Canyon, donde los traslados en carrito de golf se han vuelto necesarios para sortear las zonas expuestas.
Una crisis sin precedentes históricos en el sistema del río Colorado
La situación actual representa una de las pruebas más duras para la gestión hídrica en el oeste estadounidense. Según apnews.com, el lago Powell se encuentra a unos 10 metros (33 pies) de cruzar el umbral crítico en el cual la producción de energía hidroeléctrica se vuelve imposible. Los pronósticos apuntan a que el embalse podría romper su récord histórico de nivel mínimo a principios del próximo mes de septiembre.
Esta merma no ocurre de manera aislada. El almacenamiento conjunto del lago Powell y del lago Mead —el embalse más grande del país situado aguas abajo— se sitúa en los puntos más bajos registrados en casi 70 años. Un estudio reciente elaborado por un grupo de académicos e investigadores, incluido el director del Centro de Estudios del Río Colorado en la Utah State University, detalla que la última vez que el almacenamiento combinado fue tan reducido data de mayo de 1957, época en la que la presa Glen Canyon aún se encontraba en construcción antes de comenzar su llenado en 1963.
Jack Schmidt, director del Centro de Estudios del Río Colorado en la Utah State University, señaló que hay menos agua en los dos embalses que en cualquier otro momento de la historia de la existencia del lago Powell, y añadió que esto sirve como recordatorio de que estamos fallando significativamente en nuestra capacidad para controlar y reducir nuestro consumo en toda la cuenca.
Por su parte, organizaciones ambientalistas califican la coyuntura con máxima gravedad. John Berggren, gerente de políticas regionales de Western Resource Advocates, advirtió que el río Colorado se encuentra en una situación de crisis total, al señalar la presión insostenible que enfrenta el suministro hídrico del que dependen más de 40 millones de personas, además de sectores agrícolas, industriales y comunidades tribales en siete estados y México.
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