La defensa de Marine Le Pen obtuvo un revés favorable el miércoles 14 de enero, durante el segundo día del juicio de apelación en el caso de los asistentes parlamentarios europeos del Frente Nacional (FN), donde se juega su elegibilidad para las elecciones presidenciales. La victoria se produjo sobre un punto legal específico, tras un debate exhaustivo que ya tuvo lugar ante el tribunal en otoño de 2024.
La jueza de instrucción consideró, en un anexo a la orden de remisión, que podía remitir al partido ante el tribunal por “encubrimiento de malversación de fondos públicos”, “incluso si” los eurodiputados del FN “no habían sido imputados por este delito”, basándose en dos sentencias del Tribunal de Casación. Esto significa que, incluso si un contrato entre un eurodiputado y su asistente se interrumpe, el delito de encubrimiento y complicidad persiste para el partido y para Marine Le Pen. El período de prevención –durante el cual se comete la infracción penal– se extendió considerablemente, lo que agravó las consecuencias financieras.
Los abogados de la defensa, sorprendidos, protestaron enérgicamente ante el tribunal por esta ampliación de la investigación. Marine Le Pen fue la principal afectada, junto con el tesorero del partido, Wallerand de Saint-Just, y el contable Nicolas Crochet, quienes también fueron considerados cómplices. “La sorpresa, alegada [por la defensa], es en sí misma sorprendente”, observaron los fiscales. “Se nos dice: ‘Pensé que los argumentos en contra de la complicidad y el anexo preparado por la jueza de instrucción eran meramente decorativos’”.
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