Este miércoles 22 de abril de 2026, mientras se celebra el primer “Semana Nacional de Lectura” en China y se acerca el Día Mundial del Libro el 23 de abril, surge una pregunta urgente: ¿cómo hacer que los niños vuelvan a abrir un libro en tiempos de pantallas infinitas? La especialista Wang Lefen, directora de primaria en la Escuela Adjunta a la Universidad Normal de Este de China en Hangzhou y maestra especializada en lengua china, lo tiene claro: no existe un niño que no ame leer por naturaleza, solo aquellos a quienes no se les ha encontrado la puerta adecuada al mundo de las palabras.
Según explica, gran parte del problema radica en cómo se ha enseñado tradicionalmente la lectura: desmenuzando los textos en fragmentos, enfocándose en respuestas modelo y preparando para exámenes, en lugar de cultivar el placer de comprender una historia. “Se enseña el texto, pero no se enseña a leer”, resume, recordando una crítica que recibió tras un concurso nacional de docentes en 2008, cuando un experto le dijo francamente que ninguna de las clases presentadas había logrado realmente enseñar a leer.
Wang Lefen insiste en que la lectura no debe sentirse como una tarea impuesta, especialmente durante las vacaciones, cuando muchos padres convierten el tiempo libre en una maratón de libros obligatorios, generando resistencia en lugar de hábito. En su lugar, propone acompañar al niño en su curiosidad: permitir que explore libros de imágenes, cómics o incluso recetas, pues todo eso también es leer. La clave, asegura, no es forzar la cantidad, sino despertar el interés genuino.
