La estrategia de crecimiento económico del gobierno de Lee Jae-myung ha generado diversas reacciones en Corea del Sur. Medios progresistas han señalado la necesidad de complementar la provisión de fondos para su implementación, mientras que los medios conservadores argumentan que la estrategia tiene limitaciones sin una reforma regulatoria.
Las críticas se centran en la viabilidad de la estrategia sin abordar adecuadamente el financiamiento requerido y la persistencia de regulaciones que podrían obstaculizar el crecimiento económico. La falta de consenso sobre estos puntos clave plantea desafíos para la ejecución exitosa del plan gubernamental.
La discusión pública refleja una polarización en torno a las políticas económicas del gobierno, con diferentes perspectivas sobre los requisitos para impulsar el crecimiento y el desarrollo del país.
