En el sur de Líbano, los desplazados regresan a sus pueblos bombardeados y expresan su determinación de reconstruir, afirmando que los propietarios de la tierra siguen siendo los vencedores.
En Khiam, un residente recuerda con nostalgia el jardín de su casa, un espacio que representaba lo que más apreciaba de su hogar antes de la destrucción.
Otros libaneses han descubierto el estado de sus pueblos mediante fotografías difundidas por la AFP, que muestran la magnitud de los daños tras los bombardeos.
En la periferia sur de Beirut, más allá de los estereotipos, se revela una realidad compleja que va más allá de las imágenes habituales asociadas a la región.
Por otro lado, en Margny-lès-Compiègne, Georges Diab relata cómo su casa en Líbano fue saqueada por el ejército israelí, describiendo el acto como un daño gratuito e injustificado.
