La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para apoyar el proceso político en Libia, quince años después de la revolución de 2011, y facilitar la celebración de elecciones nacionales, según declaraciones recientes. La población libia mantiene altas expectativas en este proceso.
En este contexto, se destaca la importancia de la hoja de ruta de la ONU como un marco claro para superar el estancamiento político en el país. Se han identificado cuatro puntos clave para avanzar.
En primer lugar, se subraya la necesidad de que la comunidad internacional brinde apoyo a la Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas, Hanna Tetteh, en la implementación de su hoja de ruta, en consonancia con el mandato de la MANUL. Los objetivos principales de esta hoja de ruta –la reunificación de las instituciones libias y la organización de elecciones presidenciales y parlamentarias– responden a las demandas del pueblo libio y deben ser priorizados por los actores políticos, quienes son instados a actuar de manera constructiva y responsable para superar sus diferencias.
Se valora positivamente la celebración del Diálogo Estructurado y el compromiso de sus miembros, especialmente las mujeres libias, en la búsqueda de una solución liderada y promovida por los propios libios. La implementación de esta hoja de ruta, se afirma, garantizará la unidad, la soberanía y la estabilidad de Libia.
En segundo lugar, se considera esencial avanzar hacia la reunificación de las fuerzas militares y de seguridad libias para poner fin al ciclo de tensiones recurrentes. La situación de seguridad en Libia sigue siendo inestable, marcada por la violencia política y la presencia de numerosos grupos armados y milicias. La reunificación del ejército y los servicios de seguridad debe ser una prioridad, lo que requiere la existencia de un gobierno unificado en todo el territorio libio para garantizar la estabilidad. El retiro de fuerzas, mercenarios y combatientes extranjeros, conforme al plan libio de 2021, es también fundamental para que Libia recupere su plena soberanía.
En tercer lugar, se enfatiza la urgencia de mejorar la transparencia, la gobernanza y la distribución equitativa de las riquezas nacionales en beneficio del pueblo libio. La falta de unidad política agrava las dificultades socioeconómicas que enfrentan los libios, y la situación económica es particularmente preocupante en vísperas del Ramadán. Se alienta cualquier iniciativa que promueva la reunificación económica de Libia, en relación con la reactivación del proceso político, y se insta a fortalecer la lucha contra la corrupción.
Finalmente, se expresa preocupación por la situación de los derechos humanos en Libia, y se hace un llamamiento a las autoridades libias para que garanticen el estado de derecho, fortalezcan la lucha contra la impunidad y protejan el ejercicio de las libertades civiles, tanto para los ciudadanos como para los migrantes. Las agencias de las Naciones Unidas pueden desempeñar un papel importante en este ámbito.
Francia reitera su apoyo a la unidad, la estabilidad y la soberanía de Libia, y considera que el estancamiento político ha durado demasiado. El Consejo de Seguridad debe brindar todo su apoyo a la reanudación del proceso político en Libia, tal como lo demanda el pueblo.
