En los días entre años, muchos aprovechan para la introspección. Para Lily Allen, parece que ha llegado el momento de la confesión. La cantante británica ha revelado que sufre de adicción a las compras.
En su podcast «Miss Me?», la artista de 40 años habla abiertamente sobre una compulsión por comprar que ella misma describe como un “comportamiento de compra descontrolado”. Afirma que utiliza su tarjeta de crédito “como si fuera multimillonaria”, estableciendo una clara diferencia entre el consumo normal y un patrón que ahora reconoce como problemático.
Autos, bolsos y joyas
Allen también explica qué la impulsa a esta conducta. A menudo, detrás de las compras excesivas se esconde la necesidad de recompensarse. “Uno tiene que darse un capricho y celebrar el momento”, explica la intérprete de “Smile”. Sus declaraciones parecen un intento de comprender sus propios mecanismos, y es que ya se encuentra en terapia. Los expertos en psicología denominan a este tipo de comportamiento oniomanía, el término psicológico para la adicción a las compras.
La música también detalla la magnitud de su adicción. No se trata de pequeñas cosas, sino de artículos de lujo cuyo precio supera el salario anual de muchas personas. Entre ellos, un Porsche valorado en alrededor de 128.000 francos suizos y un bolso Hermès que cuesta cerca de 18.000 francos suizos.
Wie belohnst du dich am liebsten, wenn du dir etwas Gutes tun möchtest oder einen Erfolg feierst?
Las joyas también parecen jugar un papel importante: en el podcast, Lily Allen cuenta que está jugando con un “enorme anillo de diamantes y esmeraldas”. Aunque admite que no es un “pequeño regalo”, explica que se lo compró como recompensa por el éxito de su último álbum.
Lily Allen luchó contra el consumo de sustancias
Esta no es la primera adicción contra la que lucha Lily Allen. Según sus propias declaraciones, en sus veinte y treinta años recurrió al alcohol y consumió drogas como cocaína y Adderall (un medicamento para el TDAH). En 2017, también habló sobre un trastorno de estrés postraumático. El desencadenante fue un parto muerto: en 2010 perdió a su bebé en el sexto mes de embarazo y tuvo que dar a luz a su hijo sin vida.
Hoy, según parece, Allen ha abandonado el consumo de sustancias. Se muestra decidida a abordar también el siguiente desafío: la adicción a las compras. Queda por ver si la terapia ayuda, pero el hecho de que hable de ello y busque tratamiento para su adicción es, al menos, un primer paso.
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