Linfoma de células B: Proteína C3G frena el tumor, impulsa metástasis

by Editora de Salud

MADRID, 24 de febrero de 2026 (EUROPA PRESS) – Investigadores del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-Universidad de Salamanca-FICUS) y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca han descubierto que la proteína C3G juega un papel dual en el linfoma de células B: por un lado, suprime el crecimiento del tumor, pero por otro, favorece la metástasis.

La proteína C3G actúa como un «interruptor» que activa de forma controlada a Rap1, una molécula clave para la adhesión, crecimiento y movimiento celular. En algunos pacientes con linfoma no Hodgkin, una mutación (Y554H) elimina este freno natural, manteniendo a C3G constantemente activada.

Para comprender las consecuencias de esta mutación, los investigadores recrearon la misma (Y564H en ratones) en células de linfoma utilizando la herramienta de edición genética CRISPR. Los resultados, publicados en la revista ‘Cell Communication and Signaling’, revelaron que las células mutadas C3G-Y564H presentaban Rap1 permanentemente activado, incluso en reposo o al ser estimuladas por el receptor BCR de las células B o la molécula CXCL12.

Este exceso de Rap1 inhibió el crecimiento descontrolado de las células al reducir c-Raf, disminuyendo su proliferación hasta en un 50% en 72 horas. Además, estas células mutadas mostraron una mayor sensibilidad a la muerte celular bajo estrés, debido a la reducción de Bcl-xL, una proteína protectora.

La mutación también disminuyó la actividad de Rac2, una proteína que facilita la adhesión de las células sanguíneas a su entorno. Como resultado, las células mutadas se adherían menos a las proteínas del entorno y a las capas de vasos sanguíneos, pero aumentaron su capacidad de escape, hasta un 50% más, guiadas por señales químicas. El análisis genético reveló miles de cambios en los mecanismos de movimiento y adhesión.

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Para simular la enfermedad humana, los investigadores utilizaron modelos animales de ratón, introduciendo células tumorales con la mutación. A los 21 días, los animales con la mutación desarrollaron más focos metastásicos en el hígado, aunque de pequeño tamaño, en comparación con los controles. Este experimento confirmó la mayor capacidad invasiva de las células mutadas C3G-Y564H, siendo aún mayor la diseminación en clones con menor expresión de C3G.

«Estos resultados ‘in vivo’ confirman el doble efecto de C3G: supresor del crecimiento primario a través de Rap1, pero promotor de metástasis por la inhibición de Rac2 y la menor adhesión celular», señaló Alba Morán-Vaquero, primera autora del estudio.

Carmen Guerrero, co-directora de la investigación junto a José María de Pereda, concluyó que «C3G podría predecir la extensión del linfoma y convertirse en un objetivo para nuevos tratamientos que frenen el tumor sin favorecer las metástasis».

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