Home SaludLong Covid: Vivir con una enfermedad invisible

Long Covid: Vivir con una enfermedad invisible

by Editora de Salud

A 34 años, la vida de esta mujer ha cambiado drásticamente tras contraer COVID persistente en abril de 2022. Lo que comenzó como una infección viral la ha llevado a depender de una silla de ruedas o un andador, a retirarse de su carrera como agente literaria y conferencista, y a agotar sus ahorros para cubrir los gastos médicos.

Sin embargo, en las profundidades del Blue Grotto, un agujero de buceo cristalino en Florida, encuentra un respiro. A 9 metros bajo la superficie, su presión arterial se estabiliza y su respiración se vuelve más pausada. La certificación en buceo, una actividad que parecía inalcanzable, se ha convertido en una forma de escapar de las limitaciones impuestas por su enfermedad.

Pero la realidad regresa al salir del agua. La COVID persistente se manifiesta con náuseas diarias, necesidad de estiramientos prolongados, fatiga extrema y, en ocasiones, ideación suicida. Cada mes, viaja cuatro horas desde Asheville, Carolina del Norte, a Chapel Hill para recibir tratamiento en una clínica de rehabilitación especializada en esta condición.

La atención médica se ha complicado debido a la reducción de fondos federales para la investigación y coordinación de la COVID persistente bajo la administración Trump. Los síntomas, que pueden superar los 200, son variados y a menudo se contradicen, lo que dificulta el diagnóstico y el tratamiento.

El Dr. Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota, señala la dificultad de recopilar datos sobre una enfermedad que genera desconfianza y desinformación. Se pregunta cuántas personas viven con una calidad de vida comprometida sin siquiera reconocer la causa.

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La Dra. Lisa Sanders, directora médica del centro multidisciplinario de atención a la COVID persistente de Yale, destaca que, aunque muchos pacientes aún luchan por reconocer sus síntomas, el campo médico está avanzando en el diagnóstico y tratamiento. El proceso es complejo y puede requerir la intervención de múltiples especialistas, pero es crucial comenzar lo antes posible.

Sanders enfatiza la importancia de “asociarse con el cuerpo” e integrar niveles de actividad física, incluso bajos, para evitar el deterioro cardíaco y pulmonar. La COVID persistente a menudo causa descondicionamiento físico, y la inactividad puede exacerbar los síntomas, creando un ciclo vicioso.

La experiencia de esta paciente, que recibió terapia física temprana y luego incorporó natación asistida, demuestra que es posible encontrar formas de vivir con la COVID persistente. Sin embargo, subraya que el apoyo médico y comunitario son esenciales para enfrentar esta enfermedad y encontrar una manera de seguir adelante.

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