Los expertos en psicología coinciden: quienes tienen una vida social muy activa pueden sentirse solos

Una paradoja cada vez más visible en la sociedad actual es que la soledad no siempre se experimenta en silencio ni en aislamiento, sino que a veces se vive en medio del ruido, entre conversaciones constantes y agendas saturadas de encuentros, según detalla Lanacion. Las reuniones de trabajo, los espacios que reclama la familia, la multiplicación de los grupos de WhatsApp y una permanente actividad en las redes sociales marcan el ritmo cotidiano con cumpleaños, salidas, videollamadas y mensajes constantes durante todo el día.

La paradoja de la vida social activa y la soledad funcional

Desde el exterior, la vida social parece completamente plena. Sin embargo, puertas adentro, muchas personas describen un aislamiento íntimo y una sensación distinta difícil de explicar. Al respecto, la psicóloga Denise Orellano señala que «estamos hiperconectados, pero muchas veces desvinculados emocionalmente». Agrega que se comparte información, memes e historias, pero pocas veces se habla de las vulnerabilidades o de lo que realmente sucede, lo que genera una impresión de cercanía que no siempre construye intimidad.

Qué es la soledad funcional según los especialistas

En este contraste comienza a tomar forma un concepto que gana lugar en la psicología contemporánea conocido como la soledad funcional. Este fenómeno no se trata de la ausencia de relaciones, sino de vínculos que cumplen un rol estrictamente práctico, tales como coordinar actividades, intercambiar información u organizar la vida cotidiana, pero que no alcanzan a sostener una conexión emocional profunda.

Los expertos en psicología coinciden: quienes tienen una vida social muy activa pueden sentirse solos
Photo: elcomercio.pe

Sobre este punto, la psicóloga española Silvia Álava Sordo explica que existen personas con una gran cantidad de actividades sociales, pero cuyas relaciones están muy instrumentalizadas. Con un conocido se queda para hacer deporte, con otro para trabajar y con alguien más para organizar algún plan determinado. Por su parte, la investigación científica señala desde hace décadas una diferencia clave entre la presencia social y el apoyo emocional, tal como documenta uno de los estudios más extensos sobre el tema, el Harvard Grant Study of Adult Development, iniciado en 1938 y aún en curso, el cual encontró que la variable que mejor predice el bienestar y la longevidad no es el éxito profesional ni la riqueza, sino la calidad de los vínculos personales.

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La importancia de la disponibilidad emocional y los vínculos genuinos

Cuando se generan vínculos genuinos se activan procesos neurobiológicos que reducen el estrés y liberan oxitocina, un neurotransmisor asociado directamente con el bienestar y la confianza. En contraste, cuando las relaciones quedan reducidas a la superficie, el intercambio social puede volverse una actividad constante pero emocionalmente estéril.

En la actualidad empieza a tomar forma un concepto que gana lugar en la psicología contemporánea: la soledad funcional
Photo: Lanacion

En esa misma línea, la psicóloga Lucía Argibay recuerda que los vínculos que verdaderamente sostienen a una persona cuentan con una característica fundamental: la disponibilidad emocional. Argibay resume que las relaciones cercanas son aquellas que mantienen a las personas felices a lo largo de toda su vida. No obstante, esta forma silenciosa de aislamiento puede pasar completamente desapercibida incluso para quien la padece, ya que en la superficie todo parece marchar bien entre encuentros y conversaciones, mientras que el territorio donde se comparten los miedos, dudas, sueños o fragilidades permanece cerrado.

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