Tras una exhaustiva investigación sobre la “operación comando” llevada a cabo por una red de jugadores en su juego Joker, la Loterie Romande se vio obligada a reconocer que no tenía otra opción que pagar a los afortunados ganadores… “Se determinó que el jugador era elegible para recibir su premio”, informó con sobriedad, casi un año después del controvertido sorteo del 15 de enero de 2025, según informa La Tribune de Genève.
“Operación Joker”
El juego fue literalmente asaltado por una red de “jugadores seriales” que había preparado meticulosamente su golpe. Los cerebros detrás de la “Operación Joker” detectaron una falla en el juego que, considerando las probabilidades y las estadísticas, ofrecía un premio mayor particularmente ventajoso. Llegaron a la conclusión de que era rentable jugar todas las combinaciones posibles, ya que, en última instancia, la ganancia sería superior a la suma gastada en validar todas las boletas.
Para poner la teoría en práctica, se reclutó a un ejército de jugadores. Su misión: saturar los puntos de venta con boletas preimpresas de combinaciones determinadas de antemano para cubrir el espectro de posibilidades y evitar duplicados.
Sin embargo, esta mecánica bien engrasada sufrió un revés importante: alertada, la Loterie Romande –que sospechaba irregularidades– suspendió las apuestas en pleno proceso. El “gang del loto” solo tuvo tiempo de jugar el 65% de las combinaciones posibles. Su plan, diseñado para no dejar lugar al azar, de repente se vio comprometido. Pero, como se suele decir, en la lotería la suerte es parte del juego: la combinación ganadora estaba entre las boletas ya validadas. La red se convirtió en el único ganador de primer rango. Aún quedaba por ver si la Loterie Romande aceptaría pagar…
La Loterie Romande asegura que no volverá a caer en la trampa
Visiblemente poco dispuesta a aceptar la estrategia implementada por esta red de jugadores poco convencionales, el operador de juegos se tomó el tiempo de investigar y mantener el suspense. Por un lado, era necesario asegurarse de que el dispositivo implementado cumpliera con las regulaciones del juego, y por otro, verificar que el dinero utilizado para validar las boletas no fuera ilícito.
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Casi un año después del sorteo, el “gang del loto” logró su objetivo y cobró su premio. Recibió poco más de 2,5 millones de francos suizos (2,7 millones de euros). Una suma de la que se deben restar 1,295 millones de francos (1,39 millones de euros) gastados en validar todas las boletas. En última instancia, el beneficio es sustancial: 1,3 millones de euros.
La Loterie Romande precisa haber tomado medidas para que este tipo de operación de apuestas masivas no sea posible en el futuro.
