Luchan por preservar el maíz palomero toluqueño

La comunidad otomí-ñätho de San Marcos Tlazalpan, en Morelos, estado de México, lucha por preservar el maíz tolonki o palomero toluqueño, una variedad nativa en peligro de extinción que data de la época prehispánica. La producción nacional cayó de 42.178 toneladas en 1980 a 596 toneladas en 2019, según datos oficiales.

En los límites con Querétaro, las parcelas de este grano ancestral se entrelazan con talleres familiares dedicados a la elaboración de piñatas. Durante las festividades patronales y los carnavales que abarcan desde enero hasta el resto del año, las familias locales se reúnen para elaborar palomitas y tejerlas pacientemente en collares destinados a adornar coronas y altares, tal como informó la enviada Alexia Villaseñor.

Técnicas artesanales y el rol de los guardianes del tolonki

Para reventar el grano, los productores emplean una técnica artesanal que utiliza ollas de barro calientes junto con arena extraída del cerro P’omu, un recurso único de su territorio que resguarda la pureza del sabor y el color. Alfonso Ernesto, un agricultor de 54 años que trabaja el campo desde su infancia, forma parte del grupo de pobladores decidido a rescatar la variedad frente a la presión del cambio climático, las semillas híbridas y las importaciones extranjeras que abarcan más del 90 por ciento del mercado nacional.

Este grupo de agricultores trabaja de la mano con ingenieros agrónomos e investigadores en una parcela comunitaria. El proceso de mejoramiento genético busca fortalecer la semilla para que sea más resistente y compita en el mercado nacional con un precio superior, al aspirar a rebasar los 25 pesos por kilogramo frente a los 12 pesos actuales. Este esfuerzo colectivo podría tomar entre cinco y ocho años, según reportó la cobertura periodística.

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El desplome de la producción y el rescate institucional

De acuerdo con registros de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), México cuenta con 59 razas de maíz nativas, de las cuales siete son reventadoras, incluido el tolonki. La dependencia cataloga estos granos como especies en peligro de extinción debido a la drástica reducción de la cosecha, que pasó de 42.178 toneladas en 1980 a apenas 596 toneladas en 2019, la cifra más actualizada disponible.

Alma Lili Cárdenas, investigadora en la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación que acompaña a los productores desde hace cinco años, detalló que la selección de la semilla requiere reventar cada mazorca de manera individual para medir el porcentaje de granos que explotan, además de examinar el tamaño y color de la palomita obtenida. La especialista subrayó que el rescate de este maíz abarca la valoración de la identidad comunitaria, la defensa de los métodos tradicionales de reventado y el reconocimiento del papel fundamental de las mujeres en su conservación.

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