Luigi Ghirri, un nombre clave en la fotografía italiana del siglo XX, desafió las convenciones del turismo y la representación visual de su país. En lugar de caer en clichés postales, Ghirri ofreció una mirada poética y reflexiva de Italia, capturando la esencia de lugares icónicos y paisajes cotidianos con una sensibilidad única.
Una exposición reciente, “Luigi Ghirri, Viaggi Photographs 1970-1991”, celebrada en el Museo d’arte della Svizzera italiana en Lugano, exploró la importancia del viaje en su obra. Desde sus “mini aventuras” dominicales cerca de Módena hasta sus viajes a destinos turísticos populares, Ghirri encontró inspiración en el movimiento y la observación. Sus fotografías, tomadas entre 1970 y 1991, abarcan desde los Dolomitas y los lagos del norte de Italia hasta las playas del Adriático y el Mediterráneo, pasando por museos, sitios arqueológicos y parques temáticos.

Ghirri, quien falleció en 1992, fue pionero en el uso del color en la fotografía italiana en una época en la que predominaba el blanco y negro. Su enfoque, descrito como antropológico, se centraba en una “cartografía imprecisa”, buscando capturar el significado simbólico de los lugares. Su trabajo ha influenciado a artistas como Martin Parr y William Eggleston, quienes reconocen la variedad y profundidad de su obra.

