María Corina Machado buscó mantener su relevancia política ante Estados Unidos durante una breve visita a Washington, en un contexto de transición en Venezuela, según fuentes consultadas.
La líder opositora se reunió con Donald Trump durante aproximadamente una hora, un encuentro que, al parecer, no produjo resultados inmediatos para sus intereses. A su salida de la Casa Blanca, Machado entregó un Premio Nobel –de origen caraqueño– que, posteriormente, la Fundación Nobel desestimó como válido.
Además de su encuentro con el expresidente, Machado mantuvo conversaciones con más de una docena de congresistas. Dentro de este grupo, figuras republicanas como Carlos Giménez y Rick Scott, representantes de Florida y con una base electoral significativa de exiliados latinoamericanos –incluyendo venezolanos y cubanos– expresaron su apoyo a Machado tras los acontecimientos del 6 de enero, cuando Trump sorprendió al manifestar su respaldo a la continuidad del régimen chavista a cambio de cooperación en materia comercial y energética.
Un tenso intercambio entre el congresista Mario Díaz-Balart y un periodista, en el que el político defendió el apoyo de la administración Trump a Machado, se viralizó rápidamente. Díaz-Balart respondió con irritación a las preguntas sobre la falta de respaldo a la opositora.
Las reuniones con los congresistas revelaron una divergencia dentro del Partido Republicano sobre la estrategia a seguir con respecto a Venezuela. Mientras algunos se muestran firmemente opuestos al chavismo, otros adoptan un enfoque más pragmático. Se debatieron públicamente la posibilidad de una transición democrática, el regreso de Machado al país y la seguridad de una eventual visita de una delegación parlamentaria (CODEL) a Caracas.
El senador demócrata Rubén Gallego, de Arizona, declaró que le aconsejó a Machado no regresar a Venezuela por el momento, considerándolo peligroso. Sus colegas demócratas, conscientes de la división entre republicanos y el gobierno, buscaron mostrar su apoyo a Machado y manifestaron su desacuerdo con la postura geopolítica de Trump.
Machado entrega su Nobel a Trump en un gesto simbólico
Machado aseguró haber entregado su reciente Premio Nobel de la Paz al presidente Trump durante su reunión en la Casa Blanca, como un reconocimiento al “compromiso único” de Trump con “nuestra libertad”. Sin embargo, la validez de este gesto ha sido rechazada por la Fundación Nobel.
Trump confirmó en redes sociales la entrega de la medalla, describiendo a Machado como una “mujer extraordinaria” y agradeciendo el gesto. La Casa Blanca difundió una fotografía de ambos posando en el Despacho Oval. La medalla incluía una inscripción que la presentaba como un símbolo de gratitud del pueblo venezolano al presidente Trump por su acción en favor de una Venezuela libre.
La reunión entre Trump y Machado coincidió con el primer discurso sobre el Estado de la Unión de Delcy Rodríguez en Caracas y con la incautación por parte de fuerzas estadounidenses de otro petrolero sancionado en el Caribe, supuestamente vinculado a Venezuela.
Trump, quien se ha autodenominado presidente en funciones de Venezuela y ha manifestado su intención de controlar los ingresos petroleros del país, declaró que sería difícil para Machado liderar debido a su falta de apoyo interno y respeto en Venezuela.
“Podemos contar con el presidente Trump”, dice Machado
Antes de la reunión, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, calificó a Machado como “una voz notable y valiente”, pero aclaró que el encuentro no implicaba un cambio en la opinión de Trump sobre ella.
Leavitt afirmó que Trump apoya nuevas elecciones en Venezuela “cuando llegue el momento”, sin especificar una fecha. Tras la reunión a puerta cerrada, Machado se dirigió a decenas de simpatizantes que la esperaban afuera de la Casa Blanca, asegurando que “podemos contar con el presidente Trump”, lo que provocó aplausos.
