El depuesto líder venezolano, Nicolás Maduro, aseguró desde prisión que se encuentra “bien” y pidió a sus seguidores que no estén tristes, según declaraciones de su hijo difundidas el sábado. Esta comunicación se produjo mientras miles de simpatizantes chavistas marcharon en Caracas para exigir su liberación.
“Los abogados nos han dicho que está fuerte. Nos dijo que no estemos tristes, que ‘estamos bien, somos luchadores’”, señaló Nicolás Maduro Guerra, conocido como “Nicolasito”, en un video divulgado por un dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El parlamentario chavista añadió que su padre es “un hombre que no pudieron vencer por ninguna vía y que requirió el uso de una fuerza desproporcionada, pero no lo vencieron. Él está fuerte”.
Nicolasito tuvo un papel destacado el lunes durante la instalación de la Asamblea Nacional, donde pronunció un discurso de apoyo a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. “Ellos volverán. Nuestros ojos lo verán. Seremos testigos de ese momento histórico”, afirmó el diputado.
El mensaje sobre la situación de Maduro llega en un contexto de crecientes tensiones internas dentro del chavismo. Días antes, Maduro Guerra había advertido sobre posibles “traiciones” en las filas del movimiento. “La historia dirá quiénes fueron los traidores, la historia lo va a revelar”, afirmó en un audio que circuló en redes sociales.
Aproximadamente mil personas se congregaron el sábado en el oeste de Caracas, coreando “¡Maduro y Cilia son nuestra familia!”. La movilización coincidió con el aniversario de la investidura de Maduro para un tercer mandato, unas elecciones que fueron consideradas fraudulentas por la oposición, Estados Unidos y otros países.
La ausencia de figuras prominentes del chavismo, como Jorge Rodríguez, Diosdado Cabello y la propia Delcy Rodríguez, quien asumió el poder de forma interina tras la captura de Maduro, fue notable.
“No vamos a descansar ni un minuto hasta tener de vuelta al presidente”, prometió Delcy Rodríguez durante una visita a una feria agrícola en el barrio de Petare. “Lo vamos a rescatar, claro que sí”, añadió en el acto transmitido por la televisión estatal.
Paralelamente, la nueva gobernante interina ha iniciado un proceso para restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que fueron interrumpidas en 2019, y ha prometido la liberación de presos políticos. Una delegación de diplomáticos estadounidenses visitó Caracas el viernes para evaluar una “reanudación gradual” de los vínculos.
El presidente Donald Trump advirtió el sábado que Delcy Rodríguez “va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro” si no colabora con la estabilización del país.
Trump también indicó que “Venezuela ha iniciado el proceso, A LO GRANDE, de liberar a sus presos políticos”. Sin embargo, organizaciones no gubernamentales confirman hasta el momento entre 16 y 21 liberaciones, una cifra significativamente inferior a los 800 a 1.200 presos políticos que se estiman en el país.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos el 3 de enero durante una operación estadounidense en Caracas que causó aproximadamente 40 fallecidos, en su mayoría efectivos militares que custodiaban el anillo de seguridad presidencial. Ambos comparecieron el lunes 5 de enero ante el juez federal Alvin K. Hellerstein en Manhattan, donde se declararon inocentes de los cargos federales.
El juez Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo de 2026. Hasta entonces, ambos permanecerán recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
Según fiscales estadounidenses, las acusaciones contra Maduro se remontan a 2020 e incluyen conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de uso militar. El Departamento de Justicia sostiene que el mandatario chavista utilizó durante años el tráfico de drogas como herramienta contra Estados Unidos.
El hijo del depuesto dictador, de 35 años, también figura entre las personas acusadas por las autoridades estadounidenses. El Departamento de Justicia lo acusa de conspiración para importar cocaína y posesión de armas de fuego.
