La investigadora Maite Huarte ha sido galardonada con el XXXI Premio Carmen y Severo Ochoa de Investigación en Biología Molecular. El reconocimiento destaca sus aportaciones fundamentales para comprender las bases moleculares de diversas patologías y su enfoque centrado en la oncología.
Huarte desempeña su labor como directora de la División de Medicina de ADN y ARN, además de ejercer como investigadora principal del Grupo de ARN No Codificante y Genoma del Cáncer en el CIMA Universidad de Navarra. Su trayectoria investigadora incluye una etapa de formación en instituciones estadounidenses como Harvard y el Broad Institute del MIT.
Claves del genoma no codificante y las moléculas lncRNAs
La premiada ha centrado sus estudios en las denominadas moléculas largas de ARN no codificante, abreviadas como lncRNAs. Aunque estas estructuras no producen proteínas, desempeñan un papel regulador esencial en la actividad del genoma y en la expresión génica. Cuando estas moléculas sufren alteraciones, intervienen de forma directa en el desarrollo de patologías graves como el crecimiento de células tumorales.
El objetivo principal del equipo encabezado por Huarte es descifrar los mecanismos exactos que permiten a estas secuencias influir en la regulación genética y su vinculación con la expansión del cáncer. A partir de este conocimiento, la investigadora busca diseñar estrategias terapéuticas capaces de inhibir dichos efectos tumorales.
Perspectivas futuras y retos de la investigación biomédica
El galardón recibido, dotado en su convocatoria oficial por la Fundación AstraZeneca y la Fundación para el Conocimiento madri+d, premia la originalidad de los planteamientos científicos de la galardonada. Huarte ha manifestado sentirse muy honrada al recibir una distinción que honra la memoria de Severo Ochoa.
La investigadora subraya la relevancia de impulsar la ciencia básica más allá de la traslación clínica inmediata, destacando que los avances recientes en tratamientos con ARN abren un amplio abanico de posibilidades terapéuticas. No obstante, el desafío pendiente para la comunidad científica radica en conseguir que estas futuras terapias basadas en la modificación genética resulten más eficientes y accesibles económicamente.
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