Una ola de movilizaciones ha recorrido Rabat en las últimas semanas, con ciudadanos saliendo a las calles para expresar su apoyo al pueblo palestino y denunciar la normalización de relaciones entre Marruecos e Israel. Las manifestaciones, que han incluido concentraciones frente a instituciones públicas y recorridos por avenidas emblemáticas como la Mohammed V, han reunido a miles de personas según testimonios de participantes y organizadores.
Entre las acciones más simbólicas registradas, se destaca el incendio de la bandera israelí durante una manifestación pro-palestina el 19 de abril, un hecho que ha generado reacciones encontradas. Mientras algunos sectores lo interpretan como una expresión legítima de solidaridad con Palestina, otros lo han denunciado como un acto provocativo.
Precisamente a raíz de ese incidente, el abogado Faisal Oumarzouq, miembro del Barreau de Rabat, ha presentado una denuncia ante el Parquet de Rabat contra varios activistas vinculados al movimiento anti-normalización. Entre los señalados figuran Aziz Ghali, ex presidente de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos; Ahmed Ouahman, presidente del Observatorio Marroquí Contra la Normalización; y Aziz Hanaoui, secretario general del Grupo de Trabajo Nacional para Palestina. También se menciona a organizaciones como Justicia y Beneficencia (Al Adl wal Ihsane) y la Vía Democrática (Annahj Democrati).
Según la denuncia, los acusados estarían incitando a delitos mediante medios digitales, promoviendo discurso de odio, discriminación racial y entorpeciendo prácticas religiosas, acciones que supuestamente violarían los artículos 221 y 431 del Código Penal marroquí y estarían en contraste con los principios constitucionales de libertad religiosa y orden público. Oumarzouq afirma actuar en nombre de una «mayoría silenciosa» favorable a mantener los lazos con Israel.
Paralelamente, grupos pro-palestinos han impulsado una iniciativa ciudadana que ha recogido más de 10.000 firmas para exigir al gobierno la ruptura de relaciones diplomáticas con Tel Aviv y el cierre de la oficina israelí en el país. Los organizadores aseguran que el listado supera el requisito legal mínimo de 4.000 firmas establecido para presentar peticiones ante las autoridades, y pretenden entregarlo al Primer Ministro Aziz Akhennouch.
Los promotores de la petición argumentan que oponerse a la normalización equivale a rechazar el colonialismo, considerando que normalizar relaciones con una entidad ocupante representa una forma peligrosa de complicidad. Señalan que, pese al entusiasmo popular, la efectividad legal de dicha iniciativa sigue siendo debatida, dado que la política exterior marroquí es una atribución exclusiva del Rey.
Estos eventos ocurren en un contexto de tensión regional agravada por la guerra en Gaza, que ha reavivado los debates internos sobre la normalización de Marruecos con Israel, acordada en 2020 bajo auspicios estadounidenses. Mientras las autoridades destacan los supuestos beneficios económicos y diplomáticos del acercamiento, sectores amplios de la sociedad continúan organizando protestas semanales y actividades de sensibilización en apoyo a la causa palestina.
