Maryam Ganni: la maquilladora que redefine la belleza mediante la innovación y la discapacidad visual
La pasión por el arte del maquillaje no conoce límites, incluso cuando la vista comienza a fallar. Maryam Ganni, una profesional del sector, ha transformado una crisis personal en un modelo de innovación y accesibilidad, reinventando su metodología de trabajo tras ser diagnosticada con una enfermedad degenerativa de la retina.
Ganni comenzó a perder la visión hace 15 años, cuando tenía apenas 21 años. El diagnóstico fue de retinosis pigmentaria, una patología que provoca una pérdida progresiva de la vista. Aunque generalmente es una condición hereditaria, Ganni señala que ningún otro miembro de su familia padece la enfermedad. Actualmente, conserva aproximadamente el 15% de su visión.
Para alguien dedicada a una profesión tan visual como el maquillaje, la noticia fue devastadora. Ganni recuerda el conflicto interno que experimentó durante ese proceso:
Me dije: “Bien, ¿qué se supone que debo hacer? Se supone que voy a perder la vista, pero no estoy completamente ciega. Y, sin embargo, soy maquilladora. Me sentía como una impostora”.
Lejos de abandonar su carrera, Ganni desarrolló un sistema propio para seguir maquillando. Su método se basa en el uso de una herramienta triangular —similar a las utilizadas en las clases de matemáticas— para mapear el rostro. Según explica la especialista, el maquillaje es, en esencia, un juego de contrastes:
Así, donde colocamos la luz, creamos relieve, y donde colocamos la sombra, creamos huecos; todo esto no es más que una ilusión óptica. Si colocamos este triángulo aquí, vemos que es ahí donde debemos aplicar la luz.
Además de esta técnica geométrica, Ganni ha integrado el sistema Braille en su rutina profesional. Para identificar sus productos, coloca puntos táctiles sobre los envases; por ejemplo, utiliza una marca específica para distinguir un rubor rosa pálido de otros tonos.
El objetivo de Ganni trasciende su propia práctica profesional. Busca impulsar una industria de la belleza que sea verdaderamente inclusiva y accesible para todas las personas, independientemente de sus capacidades visuales.
“Ser ciega o tener discapacidad visual y, al mismo tiempo, poder seguir disfrutando de la belleza, el maquillaje y los colores de la moda es, en última instancia, mi objetivo”. Maryam Ganni
Gracias a su capacidad de adaptación y su enfoque innovador, Ganni se ha convertido también en conferencista motivacional, compartiendo su trayectoria en diversas organizaciones y centros educativos para inspirar a otros a superar barreras a través de la creatividad.
