El primer ministro de Canadá, Mark Carney, reafirmó este jueves 14 de mayo que el mejor lugar para la provincia de Alberta es, sin duda, dentro del país, y anunció que su gobierno está impulsando medidas concretas para fortalecer la relación con la región tras años de tensiones.
Diálogo con Alberta tras años de divergencias
Las declaraciones de Carney llegaron en el marco de un anuncio de políticas energéticas que buscan equilibrar el desarrollo económico con las demandas de las provincias occidentales. El mandatario destacó avances en la modernización de la red eléctrica nacional, incluyendo el uso de turbinas de gas natural para garantizar el suministro energético.

Este cambio de enfoque representa un giro respecto a la anterior agenda climática del gobierno liberal, que había priorizado la descarbonización de la red a pesar de la fuerte oposición de Alberta y Saskatchewan —regiones donde los combustibles fósiles son pilares económicos—. La nueva estrategia, según Carney, está diseñada para demostrar que Canadá puede funcionar como una nación unida, especialmente en un contexto en el que Alberta evalúa la posibilidad de celebrar un referéndum sobre su permanencia en la federación.
Acuerdo clave con Alberta
Como parte de este proceso de reconciliación, el primer ministro anunció que, junto a la primera ministra de Alberta, Danielle Smith, se espera concretar este viernes un régimen especial de precios para el carbono aplicable al sector industrial de la provincia. Este acuerdo podría allanar el camino para la construcción de nuevos oleoductos hacia la costa del Pacífico, un proyecto clave para el sector energético.
Las medidas buscan, además, reducir las tensiones regionales que han escalado en los últimos años por disputas en torno al desarrollo de recursos naturales y la transición energética. Carney insistió en que las iniciativas presentadas demuestran el compromiso del gobierno federal por escuchar las preocupaciones de las provincias y buscar soluciones que beneficien a todo el país.
