El Ministerio de Educación ha implementado una serie de medidas destinadas a fortalecer la seguridad en los centros educativos y prevenir la violencia. Entre las acciones más destacadas se encuentra la prohibición de las manifestaciones conocidas como “Dakhla du Bac” y la restricción de la toma de fotografías dentro de las instalaciones escolares.
En una comunicación dirigida a los comisionados regionales de educación y directores de centros, el Ministerio enfatizó la prohibición de cualquier actividad relacionada con “Dakhla du Bac” o “craquage”, instando a identificar y reportar cualquier acción que pueda comprometer la seguridad de la comunidad educativa o interrumpir el desarrollo normal de las clases. Se aplicarán medidas disciplinarias y legales según corresponda.
Asimismo, se ha establecido la prohibición expresa del uso de teléfonos móviles por parte de los estudiantes dentro de los establecimientos educativos, así como la toma de fotografías fuera de los espacios autorizados.
Para controlar el acceso a los centros, se ha dispuesto que una única entrada sea utilizada por estudiantes y visitantes, vigilada por un encargado que regulará su apertura y cierre según un horario predefinido, verificando la identidad de cada persona. El resto de las salidas permanecerán cerradas, reservándose para situaciones de emergencia.
El Ministerio promueve la organización de visitas guiadas para padres y visitantes, pero prohíbe el acceso a las aulas y espacios educativos durante las horas de clase. Se habilitarán áreas específicas para recibir a los padres, garantizando un ambiente propicio para el aprendizaje y el desarrollo de las clases.
Se ha solicitado a los comisionados regionales que fomenten la dedicación de tiempo en las aulas para el diálogo entre profesores y alumnos, con el objetivo de prevenir la violencia y sensibilizar a los estudiantes sobre los riesgos de comportamientos inapropiados, promoviendo una cultura de diálogo y respeto.
El Ministerio subraya la importancia de fortalecer la colaboración con los servicios de seguridad y las administraciones locales y regionales para garantizar un entorno escolar seguro y proteger a la comunidad educativa.
Finalmente, se destaca la relevancia de mantener una apertura de los centros educativos a la sociedad, a través de reuniones periódicas con los padres, con el fin de reforzar su papel en la educación de sus hijos, fomentando el respeto hacia los docentes y reconociendo su valiosa labor en la formación de los estudiantes, así como la necesidad de un seguimiento continuo del desempeño académico y conductual de los alumnos.
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