Mazda ha ajustado los precios de sus modelos CX-60 y CX-80 híbridos enchufables para hacerlos más atractivos que las versiones diésel, en un esfuerzo por reducir el inventario de 2025. La estrategia de la compañía busca incentivar la compra de vehículos híbridos enchufables antes de la introducción de nuevos modelos y regulaciones.
Según información de drive.com.au, esta medida responde a la necesidad de agilizar la rotación de stock y prepararse para los cambios en el mercado automotriz.
La decisión de ofrecer precios más competitivos en los híbridos enchufables podría influir en las decisiones de compra de los consumidores, impulsando la adopción de tecnologías más limpias y eficientes. Esta estrategia también podría tener implicaciones para otras marcas en el sector, que podrían verse presionadas a ajustar sus propias estrategias de precios.
