Mercedes-Benz en Letonia ha iniciado negociaciones con los sindicatos locales para implementar nuevas medidas de reducción de costos, según informaron fuentes sindicales citadas por Kursors.lv. El fabricante alemán, que opera en la planta de Jelgava —su principal centro de producción en el país—, busca optimizar su estructura operativa ante un contexto de presión en la cadena de suministro y demanda fluctuante en el mercado europeo.
¿Qué medidas concretas se negocian?
Las conversaciones giran en torno a ajustes en políticas salariales, horarios de trabajo y posibles recortes en beneficios no esenciales, aunque fuentes sindicales confirmaron a Kursors.lv que no se descartan despidos como última opción. «Estamos evaluando todas las alternativas para mantener la competitividad sin afectar la estabilidad laboral», declaró un representante de la dirección de Mercedes, bajo condición de anonimato.

El sindicato Latvijas Metalurģu Darbinieku Savienība (LMD) advirtió que cualquier decisión unilateral podría generar conflictos. «Exigimos transparencia y participación activa en las negociaciones», señaló su presidente, Jānis Šmits, en declaraciones a la prensa local. Según datos de la empresa, la planta de Jelgava emplea a más de 3.500 trabajadores, lo que representa el 12% de la fuerza laboral total de Mercedes en Europa del Este.
¿Por qué ahora? El contexto económico que presiona a Mercedes
Las negociaciones coinciden con un aumento del 18% en los costos logísticos reportados por la empresa en el último trimestre, según un informe interno al que accedió Kursors.lv. Además, la caída del 22% en las ventas de vehículos en Letonia durante 2023 —según datos de la Asociación de Fabricantes de Automóviles (ALFA)— ha obligado a replantear estrategias.

Este no es un caso aislado: Volkswagen y BMW también han anunciado recortes en sus plantas de Europa del Este en los últimos seis meses, citando la misma combinación de inflación y debilidad en la demanda. Sin embargo, Mercedes enfrenta un desafío adicional: su planta de Jelgava es clave en la producción del modelo Clase C, cuya demanda en Asia —su principal mercado— ha caído un 15% interanual.
¿Qué pasa si no hay acuerdo?
Fuentes cercanas al proceso indicaron que, de no llegar a un consenso para finales de marzo, la empresa podría avanzar con medidas unilaterales, incluyendo la suspensión temporal de contratos para trabajadores temporales —un grupo que representa el 30% de la plantilla actual—. «No queremos llegar a ese punto, pero la situación financiera no nos deja margen», admitió un ejecutivo de la compañía.
El sindicato LMD, por su parte, ya ha convocado a una reunión extraordinaria para el 15 de marzo con el objetivo de presentar una propuesta alternativa que incluya subsidios estatales para la reconversión industrial, un modelo que ya aplicó el gobierno letón en 2020 durante la crisis del COVID-19 para evitar despidos masivos en el sector.
¿Cómo afecta esto a la economía local?
Letonia, donde el sector automotriz representa el 8% del PIB, podría ver un impacto directo en su balanza comercial. La planta de Jelgava exporta anualmente vehículos por un valor superior a los €1.200 millones, según cifras de la Cámara de Comercio Letona. «Un conflicto laboral prolongado podría desestabilizar no solo a Mercedes, sino a toda la cadena de proveedores locales», advirtió la economista Ieva Ozoliņa en declaraciones a Diena.lv.

Mientras tanto, el gobierno letón ha expresado su disposición a mediar, aunque sin comprometerse a intervenciones directas. «Observamos la situación con preocupación, pero confiamos en que ambas partes encontrarán una solución equilibrada», declaró la ministra de Economía, Dzintra Grebina, en un comunicado.
Las negociaciones continúan en secreto, pero fuentes sindicales confirmaron que se espera un anuncio público antes del 31 de marzo, fecha límite para la presentación de los nuevos presupuestos de la planta.
