El deshielo de los glaciares alpinos libera mercurio oculto en los ecosistemas
Un estudio liderado por el Centro Nacional para la Investigación Científica (CNRS) de Francia ha revelado que el retroceso acelerado de los glaciares en los Alpes está liberando cantidades significativas de mercurio, un metal pesado tóxico, en ríos y lagos de montaña. Este hallazgo, publicado en la revista Environmental Science & Technology, plantea nuevas preocupaciones sobre los impactos ambientales del cambio climático en regiones de alta montaña.

El equipo de investigación, integrado por científicos del CNRS, la Universidad Grenoble Alpes y el Instituto de Geociencias del Medio Ambiente (IGE), analizó muestras de agua y sedimentos en zonas afectadas por el deshielo en el macizo del Mont-Blanc. Los resultados mostraron concentraciones de mercurio hasta 10 veces superiores a los niveles considerados seguros para los ecosistemas acuáticos.
Un contaminante atrapado en el hielo durante siglos
El mercurio detectado proviene de depósitos atmosféricos acumulados durante décadas o incluso siglos en el hielo glaciar. «Los glaciares actúan como archivos naturales de la contaminación histórica», explicó Jean-Baptiste Bosson, glaciólogo del Conservatorio de Espacios Naturales de Alta Saboya y coautor del estudio. «Al derretirse, liberan estos contaminantes de manera abrupta, alterando la calidad del agua en cuencas que antes se consideraban prístinas».
El estudio destaca que el mercurio, una vez en los ecosistemas acuáticos, puede bioacumularse en la cadena trófica, afectando a peces, aves y, potencialmente, a poblaciones humanas que dependen de estos recursos. En zonas alpinas, donde el turismo y la agricultura son actividades económicas clave, la presencia de este metal podría tener consecuencias a largo plazo.
Tecnología para rastrear el origen del mercurio
Para identificar la fuente del mercurio, los investigadores emplearon técnicas avanzadas de espectrometría de masas y análisis isotópico. «Gracias a estos métodos, pudimos distinguir entre el mercurio de origen natural y el procedente de actividades humanas, como la quema de carbón o la minería», señaló Aurélien Dommergue, químico ambiental del IGE y autor principal del trabajo.
Los datos revelaron que entre el 30% y el 50% del mercurio liberado proviene de emisiones industriales históricas, transportadas por la atmósfera y depositadas en los glaciares durante el siglo XX. El resto correspondería a fuentes naturales, como la erosión de rocas ricas en minerales.
Implicaciones para la gestión del agua
Los hallazgos subrayan la necesidad de monitorear con mayor rigor la calidad del agua en regiones montañosas, especialmente en un contexto de aumento global de temperaturas. «El deshielo no solo reduce la disponibilidad de agua dulce, sino que también libera contaminantes que habían permanecido inertes durante siglos», advirtió Bosson.
El estudio propone implementar sistemas de alerta temprana en ríos alpinos, así como evaluar el impacto en especies clave, como la trucha alpina (Salvelinus alpinus), que podría estar acumulando niveles peligrosos de mercurio. Además, recomienda revisar los protocolos de tratamiento de agua potable en comunidades que dependen de fuentes glaciares.
Un problema global con soluciones locales
Aunque el estudio se centró en los Alpes, los investigadores sugieren que el fenómeno podría repetirse en otras regiones glaciares del mundo, como el Himalaya, los Andes o el Ártico. «Este es un ejemplo más de cómo el cambio climático actúa como un multiplicador de riesgos ambientales», concluyó Dommergue.
Para mitigar el impacto, el equipo propone:
- Ampliar las redes de monitoreo de mercurio en cuencas glaciares.
- Desarrollar modelos predictivos que anticipen la liberación de contaminantes.
- Promover políticas de reducción de emisiones de mercurio a nivel global, en línea con el Convenio de Minamata.
El estudio, financiado por el CNRS y la Agencia Nacional de Investigación (ANR) de Francia, forma parte de un proyecto más amplio sobre los efectos del retroceso glaciar en los ecosistemas de montaña. Los resultados preliminares ya han sido compartidos con autoridades ambientales de Francia, Suiza e Italia para evaluar medidas de adaptación.
Mientras la comunidad científica profundiza en el estudio de este fenómeno, los resultados ya están generando debate sobre cómo equilibrar la protección de los ecosistemas alpinos con los desafíos impuestos por el cambio climático. «No se trata solo de salvar los glaciares, sino de anticipar las consecuencias de su desaparición», afirmó Bosson.
