China ordena deshacer la compra de la startup de IA Manus por parte de Meta
El gobierno chino ha dado un paso sin precedentes al exigir a Meta, la empresa matriz de Facebook, que revierta su adquisición de la startup de inteligencia artificial Manus, valorada en aproximadamente 2.000 millones de dólares. Según fuentes cercanas al caso citadas por The Washington Post y The New York Times, las autoridades regulatorias chinas han determinado que la operación no cumplió con los requisitos legales del país, lo que obliga a Meta a deshacer la compra.
La decisión, comunicada de manera oficial a Meta en los últimos días, marca un nuevo episodio en la creciente tensión entre Pekín y las grandes tecnológicas occidentales. Manus, una empresa con sede en Pekín pero con vínculos internacionales, se especializa en el desarrollo de agentes de IA avanzados, un sector estratégico para el gobierno chino. Aunque la startup opera parcialmente fuera de China, su adquisición por parte de Meta generó preocupación en las autoridades locales, que ven con recelo cualquier intento de empresas extranjeras por controlar tecnologías clave dentro de sus fronteras.
Un portavoz de Meta, citado por CNBC, confirmó que la compañía está evaluando la orden y «explorando todas las opciones disponibles», aunque no ofreció detalles sobre posibles acciones legales o negociaciones con el gobierno chino. La medida llega en un momento en el que Pekín ha intensificado su supervisión sobre las empresas de IA, especialmente aquellas con conexiones internacionales, como parte de una estrategia más amplia para garantizar el control estatal sobre tecnologías críticas.
Analistas consultados por Business Insider señalan que la decisión podría tener un impacto significativo en la estrategia global de Meta en el campo de la inteligencia artificial. La compañía, que ha invertido miles de millones en el desarrollo de IA generativa y agentes autónomos, veía en Manus una pieza clave para acelerar sus avances en este ámbito. Sin embargo, la orden de deshacer la compra no solo representa un revés financiero, sino también un mensaje claro de las autoridades chinas: cualquier operación que involucre tecnologías sensibles será sometida a un escrutinio estricto, independientemente de la nacionalidad de las empresas involucradas.
El caso de Manus no es aislado. En los últimos meses, Pekín ha endurecido las regulaciones para las empresas de IA que intentan reducir sus lazos con el país, como parte de una política más amplia para evitar la «fuga» de tecnologías estratégicas. Según The Guardian, esta medida refleja la determinación del gobierno chino de mantener un control estricto sobre el desarrollo de la inteligencia artificial, un sector que considera vital para su competitividad global.
Para Meta, el desafío ahora es doble: por un lado, cumplir con la orden china sin dañar su reputación en otros mercados; por otro, encontrar alternativas para compensar la pérdida de Manus en su cartera de IA. Mientras tanto, la decisión envía una señal inequívoca a otras multinacionales tecnológicas: en China, el control estatal sobre la innovación tecnológica no admite concesiones.
La situación sigue en desarrollo, y se espera que Meta emita un comunicado oficial en los próximos días. Sin embargo, expertos en regulación tecnológica coinciden en que este episodio podría marcar un antes y después en la relación entre las grandes plataformas digitales y los gobiernos que buscan regular —o incluso controlar— el futuro de la inteligencia artificial.
