México importa de China millones en pigmento de cempasúchil

México dejó de producir pigmentos de cempasúchil para su industria avícola en el año 2000 y hoy gasta al menos 36 millones de dólares anuales en importar estos derivados desde China, según un investigador de la UNAM, quien advierte que una sola empresa extranjera cultiva miles de hectáreas de esta flor originaria.

El cempasúchil mueve una industria mundial millonaria que va mucho más allá de los altares tradicionales del Día de Muertos. A pesar de ser el centro mundial de origen de la especie Tagetes erecta, México quedó rezagado en el aprovechamiento industrial de la planta y actualmente importa los derivados que necesita para alimentar y dar color a su sector avícola, de acuerdo con estimaciones académicas.

La dependencia de México frente a la producción de China y África

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El doctor José Luis Sánchez Millán, académico de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que la producción nacional para fines industriales se detuvo por completo hace más de dos décadas. Aunque México es el centro mundial de origen de la especie, desde el año 2000 México ya no produce ni un gramo para el consumo de nuestra industria avícola. El noventa y tantos por ciento se produce en China, aseguró el especialista en entrevista con UnoTV.

Para sostener la industria avícola nacional —necesaria para dar color a la piel de los pollos y a las yemas de los huevos—, el país desembolsa anualmente una suma millonaria. Según el investigador de la UNAM, México tiene que gastar por lo menos 36 millones de dólares al año, por lo menos, para comprar el pigmento a China y surtir las necesidades de nuestra industria avícola.

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El dominio global de Guangzhou Leader Bio-Technology y las semillas comerciales

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La escala de la producción internacional contrasta fuertemente con la superficie dedicada al cultivo en territorio mexicano. El especialista identificó a la compañía Guangzhou Leader Bio-Technology como un ejemplo clave del crecimiento industrial fuera de México. Esta empresa cultiva 5 mil hectáreas de cempasúchil en China y otras 3 mil en África, una cifra que supera las aproximadamente 3 mil hectáreas destinadas al cultivo de la flor para el Día de Muertos en todo México durante 2025.

La empresa forma parte de Leader Group, fundada en 2001, la cual exporta productos a más de 100 países y cuenta con 22 subsidiarias y más de 33 mil 500 hectáreas dedicadas a diversos cultivos, incluyendo la luteína y la oleorresina de cempasúchil empleadas en nutrición animal y alimentación. Sin embargo, las exportaciones mundiales del grupo abarcan otros productos, como pigmentos extraídos del chile.

Por otro lado, el cempasúchil que se comercializa en macetas en México para las celebraciones de noviembre tiene otro origen comercial. El Instituto de Ecología aclaró que estas plantas no necesariamente provienen del país asiático, sino que los floricultores emplean semillas desarrolladas por empresas como Grupo AKIKO o importadas desde Estados Unidos. Estas variedades compactas generan que los agricultores tengan que adquirir semillas nuevas cada temporada. El productor está cautivo a que cada año les tienen que comprar la semilla de ellos y no la pueden reproducir porque no hay polen, detalló Sánchez Millán, quien no obstante restó peso a esta situación al calificarla como un problema menor frente a la pérdida del mercado industrial de pigmentos.

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Investigación científica y la falta de apoyo federal

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Desde la academia, la FES Cuautitlán y el Instituto de Ciencias Nucleares realizan esfuerzos científicos para desarrollar nuevas variedades con mayor concentración de pigmentos, rendimientos superiores y facilidad de cosecha. Sánchez Millán explicó que mediante el uso de radiación buscan alterar el ADN para generar tasas de mutación útiles, apoyándose también en antecedentes como una investigación publicada en 2007 en la revista Agrociencia que midió concentraciones de carotenoides mediante espectroscopia Raman.

A pesar de dichos trabajos de investigación para identificar variedades con mayor potencial industrial —como las flores anaranjadas frente a las blancas, crema y amarillas—, el académico advierte que el esfuerzo universitario resulta insuficiente sin el respaldo financiero y estratégico del Estado. Si bien hacemos mucho esfuerzo desde la academia, en específico desde aquí de la Facultad de Estudios Superiores, en colaboración con el Instituto de Ciencias Nucleares, pero solos no podemos, señorita (…) No podemos, necesitamos el apoyo del gobierno federal, afirmó Sánchez Millán.

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