Una nueva investigación sugiere que la gravedad de las alergias alimentarias, como la alergia al maní, podría depender no solo del sistema inmunológico, sino también de cómo las bacterias presentes en la saliva y el intestino delgado metabolizan los alérgenos.
En una serie de experimentos clínicos y mecanísticos, los investigadores descubrieron que ciertos microbios orales e intestinales son capaces de degradar los alérgenos del maní antes de que desencadenen reacciones alérgicas graves. Los hallazgos indican que el metabolismo microbiano influye directamente en la intensidad de la anafilaxia mediada por IgE, abriendo una posible nueva vía para reducir el riesgo en pacientes con alergia al maní.
La anafilaxia inducida por alimentos es una reacción sistémica aguda y potencialmente mortal, impulsada en gran medida por los anticuerpos IgE, que se unen a los alérgenos y activan los mastocitos. La alergia al maní sigue siendo una de las causas más comunes y graves, con reacciones que van desde la urticaria hasta el colapso cardiovascular. Si bien la microbiota humana se ha relacionado previamente con la tolerancia oral, su papel directo en la configuración de las respuestas mediadas por IgE no estaba claro.
La microbiota humana degrada los alérgenos del maní
Los investigadores demostraron que las muestras de saliva humana y de yeyuno contienen bacterias degradadoras de maní capaces de metabolizar los alérgenos inmunodominantes Ara h 1 y Ara h 2. Los experimentos in vitro mostraron que las especies aisladas de Rothia y Staphylococcus descomponen estos alérgenos en fragmentos con una capacidad reducida para unirse a la IgE y una activación disminuida de los mastocitos.
En modelos de ratón colonizados con Rothia, los niveles de Ara h 1 y Ara h 2 intactos en el tejido intestinal local y la circulación sistémica fueron significativamente más bajos después de la exposición al maní. Estos ratones experimentaron una anafilaxia atenuada en comparación con los controles, lo que indica que el metabolismo microbiano de los alérgenos limitó tanto la absorción de alérgenos como la activación inmunitaria posterior.
Conexiones clínicas entre los microbios y el riesgo de anafilaxia
Es importante destacar que el componente traslacional del estudio analizó muestras de pacientes con alergia al maní. Las personas con una mayor abundancia de bacterias comunes degradadoras de maní, incluida Rothia, mostraron un umbral más alto para las reacciones alérgicas durante la exposición controlada. Esto sugiere que la composición microbiana podría ayudar a explicar la variabilidad en la gravedad de la anafilaxia entre pacientes con perfiles de IgE similares.
Los datos respaldan colectivamente un modelo en el que la microbiota intestinal modula activamente la anafilaxia mediada por IgE transformando enzimáticamente los alérgenos alimentarios antes de su absorción sistémica.
Estos hallazgos plantean la posibilidad de que las terapias dirigidas a la microbiota, como los probióticos o la suplementación con enzimas microbianas, puedan complementar las estrategias existentes para el manejo de la alergia al maní. Se necesitarán más ensayos clínicos para determinar si la modificación de las poblaciones bacterianas degradadoras de alérgenos puede reducir significativamente el riesgo o la gravedad de la anafilaxia mediada por IgE en la práctica clínica.
Referencia
Sánchez-Martínez E et al. Microbial metabolism of food allergens determines the severity of IgE-mediated anaphylaxis. Cell Host Microbe. 2026. DOI:10.1016/j.chom.2026.02.013.
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