La medicina y la industria podrían estar a punto de experimentar una revolución gracias al desarrollo de robots de tamaño microscópico, comparables a un grano de sal. Investigadores están trabajando en estos diminutos dispositivos con el potencial de realizar tareas complejas en espacios reducidos y de difícil acceso.
Una de las aplicaciones más prometedoras de estos microrobots se encuentra en la lucha contra el cáncer. Se están desarrollando “bubble bots”, microrobots inteligentes diseñados para atacar y destruir células cancerosas de manera precisa, minimizando el daño a los tejidos sanos.
Además, se están explorando microrobots inspirados en las propias células del cuerpo humano. Estos dispositivos, con su capacidad de moverse y actuar de forma autónoma, podrían ser utilizados para administrar fármacos directamente en el sitio afectado, realizar cirugías mínimamente invasivas y monitorizar la salud de los pacientes en tiempo real. El futuro de la medicina podría estar en la escala microscópica, abriendo nuevas posibilidades para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
