Microsoft cierra su biblioteca interna: ¿el fin de la lectura corporativa?

by Editor de Tecnologia

Microsoft se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales impulsores del futuro dominado por la inteligencia artificial. En 2024, la compañía comprometió más de 100.000 millones de dólares en inversiones relacionadas con la IA, abarcando desde centros de datos hasta el desarrollo de grandes modelos de lenguaje alimentados por millones de libros, artículos y documentos históricos. Recientemente, Microsoft ha tomado una decisión que ha generado considerable atención: el cierre de su biblioteca interna para empleados.

Según informa The Verge, Microsoft ha cerrado la colección física de libros ubicada en el edificio 92 de su campus y ha suspendido el acceso a préstamos digitales de títulos empresariales, así como las suscripciones a medios especializados como The Information. La biblioteca, que en su momento fue señalada por su gran tamaño como posible causante de daños en los pilares del aparcamiento subterráneo, ya no estará disponible como espacio de consulta.

Del libro al “Skilling Hub”

En un comunicado interno dirigido a sus aproximadamente 220.000 empleados, la empresa explicó que esta decisión se enmarca dentro de su transición hacia un modelo de formación “más moderno y conectado”, basado en lo que denomina “AI-powered learning experiences” (experiencias de aprendizaje impulsadas por IA). El nuevo centro de este modelo será el Skilling Hub, una plataforma interna que centralizará contenidos formativos respaldados por inteligencia artificial.

“Somos conscientes de que este cambio afecta a un espacio que muchas personas valoraban”, reconoce el comunicado. Sin embargo, el mensaje es claro: el aprendizaje corporativo dependerá cada vez menos de libros, prensa especializada y la lectura autónoma, y más de sistemas automatizados que sintetizan información.

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Una contradicción difícil de ignorar

Este movimiento resulta particularmente llamativo si se contrasta con la retórica pública de Microsoft. Hace apenas unas semanas, la compañía defendía su asistente Copilot tras revelarse que la policía británica había tomado decisiones basadas en una “alucinación” de la IA, enfatizando que el sistema “combina múltiples fuentes” y anima a verificar los enlaces originales.

La paradoja es evidente: mientras se subraya la importancia de contrastar fuentes de información, la empresa limita el acceso directo de sus empleados a libros y al periodismo profesional, elementos tradicionalmente considerados pilares del conocimiento crítico.

¿Aprender sin leer?

Microsoft aún no ha especificado si Copilot será el núcleo de estas nuevas experiencias de aprendizaje, ni qué fuentes alimentarán exactamente los contenidos del Skilling Hub. Lo que sí está claro es que el cierre de la biblioteca trasciende una simple reestructuración interna: se trata de un gesto simbólico que refleja la concepción del conocimiento que tienen las grandes empresas tecnológicas en la era de la IA.

Como advertía hace décadas el escritor Ray Bradbury, en un artículo publicado por el Seattle Times —cercano a la sede central de Microsoft—: “No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Basta con lograr que la gente deje de leerlos”.
La pregunta que surge ahora es si el aprendizaje mediado por algoritmos puede reemplazar, sin empobrecerlo, el acto humano y deliberado de la lectura.

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