Un caso clínico reciente publicado en Cureus detalla la presentación inusual de una mielopatía cervical traumática, inicialmente enmascarada por la intoxicación alcohólica y un posible sesgo diagnóstico. El paciente, un hombre de 39 años, se presentó en el servicio de urgencias tras una caída, reportando dolor de cuello y debilidad en las extremidades. Sin embargo, su estado de intoxicación alcohólica dificultó la evaluación inicial y llevó a un diagnóstico preliminar de simple embriaguez.
A medida que el paciente se sobrio, la debilidad progresiva y otros síntomas neurológicos se hicieron más evidentes. Las investigaciones posteriores, incluyendo estudios de imagen, revelaron una fractura y luxación cervical con compresión de la médula espinal. Este caso destaca la importancia de considerar lesiones subyacentes graves, incluso en pacientes con historial de consumo de alcohol, y la necesidad de evitar el anclaje diagnóstico prematuro.
El retraso en el diagnóstico inicial podría haber tenido consecuencias significativas para el paciente. La mielopatía cervical traumática requiere una intervención rápida para prevenir daños neurológicos permanentes. Este caso subraya la importancia de una evaluación exhaustiva y un alto índice de sospecha en situaciones de trauma, incluso cuando existen factores que complican la presentación clínica.
La publicación en Cureus enfatiza la necesidad de que los profesionales de la salud mantengan una mente abierta y consideren diagnósticos alternativos, especialmente en casos donde la presentación inicial es atípica o está enmascarada por otras condiciones.
