Francia ha puesto en marcha un plan sin precedentes para transformar su infraestructura tecnológica, anunciando la sustitución de Windows por Linux en los ordenadores de su administración pública. Esta medida busca convertir la soberanía digital en un programa de gobierno concreto, reduciendo la dependencia de proveedores y tecnologías extraeuropeas para evitar que los datos estatales terminen en servidores estadounidenses.
Un despliegue masivo hacia el código abierto
El anuncio oficial fue realizado el 8 de abril de 2026 por la Dirección interministeriale du numérique (DINUM), organismo equivalente a la Agencia para la Italia Digital. En un seminario interministerial coordinado también por la Dirección General de Empresas (DGE), la Agencia Nacional Francesa para la Ciberseguridad (ANSSI) y la Dirección de Compras del Estado (DAE), se notificó la salida de Windows en favor de Linux, un sistema operativo de código abierto y desarrollo colaborativo que elimina el pago de regalías a Redmond.

El alcance de esta migración es considerable, afectando a aproximadamente 2,5 millones de máquinas. Para organizar esta transición, el gobierno ha exigido que cada ministerio presente, antes del otoño, una hoja de ruta detallada que abarque siete frentes críticos:
- Puestos de trabajo.
- Herramientas colaborativas.
- Antivirus.
- Inteligencia artificial.
- Bases de datos.
- Virtualización.
- Aparatos de red.
Implementaciones inmediatas y datos sensibles
La Caisse nationale d’Assurance maladie (Cnam), entidad que lidera el seguro sanitario público francés, ya ha iniciado el proceso migrando a 80.000 empleados hacia herramientas de comunicación gestionadas por el Estado. Entre estas soluciones destacan Tchap (mensajería instantánea para agentes públicos), Visio (plataforma de videoconferencias soberanas) y FranceTransfert (servicio seguro para el envío de archivos voluminosos).
Además del software de oficina, el plan francés incluye infraestructuras críticas. Se ha anunciado que la plataforma de datos sanitarios migrará hacia una solución de confianza antes de que finalice el año 2026.
El contexto histórico de la soberanía tecnológica
Esta decisión se produce en un contexto de reflexión sobre la historia tecnológica de Europa. El plan actual busca corregir errores del pasado, como ocurrió en 1974 cuando el gobierno de Valéry Giscard d’Estaing optó por el Minitel —una red nacional cerrada— en lugar de apostar por el datagrama desarrollado por el ingeniero Louis Pouzin, sistema que sentó las bases de la Internet moderna y que permitió el crecimiento de Silicon Valley.
