Montréal-Nord en crisis: 16 agentes del SPVM investigados por racismo tras denuncias de agresiones y humillaciones
Dieciséis policías del Servicio de Policía de la Ville de Montréal (SPVM) son investigados formalmente por presuntos actos racistas, incluyendo casos de arrancar cabello y agresiones verbales contra ciudadanos, según denuncias recogidas por medios locales y confirmadas por fuentes oficiales. El alcalde del SPVM, Fady Dagher, advirtió este miércoles que se espera un «tsunami» de nuevas acusaciones en las próximas semanas, mientras la comunidad de Montréal-Nord —el barrio más afectado— denuncia que el problema «lleva años sin resolverse».
El detonante fue el testimonio de un residente de Montréal-Nord, quien relató a Le Journal de Montréal que dos agentes le arrancaron mechones de cabello durante un registro policial en marzo de 2024. «Fue humillante», declaró el hombre, quien prefirió mantener su anonimato por temor a represalias. Según su versión, los agentes lo llamaron repetidamente por un nombre que no era el suyo, en un contexto que él describe como «racista y despectivo». El caso, aunque no es el único, ha reavivado el debate sobre prácticas discriminatorias en el SPVM, especialmente en barrios como Montréal-Nord, donde el 90% de la población es de origen inmigrante o minoritario.
¿Qué acusaciones pesan contra los 16 agentes?
Radio-Canada detalló este jueves una lista de 16 agentes del SPVM bajo investigación preliminar por presuntos actos de racismo, discriminación o abuso de autoridad. Entre las denuncias más recurrentes figuran:
- Uso de lenguaje racista: Agentes que habrían utilizado términos despectivos o insultos basados en el origen étnico de los ciudadanos.
- Agresiones físicas: Casos como el del hombre al que le arrancaron el cabello, además de empujones y forcejeos innecesarios durante detenciones.
- Perfiles raciales: Detenciones arbitrarias basadas en estereotipos, según testimonios recogidos por La Presse, que cita a líderes comunitarios.
- Falta de respeto en situaciones de vulnerabilidad: Incluyendo a personas con discapacidad o en crisis mental, donde los agentes habrían intensificado el trato vejatorio.
Estas acusaciones se suman a un informe interno del SPVM, filtrado a Le Devoir, que señala que al menos 30 quejas por racismo han sido registradas en los últimos dos años en Montréal-Nord. Sin embargo, según la alcaldesa del barrio, Lyne Beauchemin, «ningún agente ha sido sancionado de manera ejemplar». «El problema no es nuevo, pero ahora la comunidad ya no aguanta más», declaró Beauchemin en una rueda de prensa este miércoles.
¿Por qué Montréal-Nord es el epicentro de las denuncias?
Montréal-Nord, con una población de 80,000 habitantes, es uno de los barrios más pobres de Canadá y el 85% de sus residentes son de origen afrodescendiente, árabe, latinoamericano o haitiano. Según datos del Instituto de la Estadística de Québec, el 40% de la población vive bajo el umbral de pobreza, un factor que, según líderes comunitarios, agrava la desconfianza hacia la policía. «Cuando la gente ya sufre por falta de oportunidades, un trato racista de la policía es la gota que rebalsa el vaso», explicó Malika Djoudi, presidenta de la Asociación de Residentes de Montréal-Nord, a La Presse.
El contraste con otros distritos de Montreal es marcado: mientras en barrios como el Centro o el Plateau Mont-Royal las quejas por racismo policial son esporádicas, en Montréal-Nord representan el 60% de los casos registrados en la provincia en 2023, según un análisis de Radio-Canada. «No es casualidad», señala un informe de la Comisión de Derechos Humanos de Québec citado por TVA Nouvelles. «Es un patrón sistemático que el SPVM ha ignorado durante décadas».
¿Qué sigue para los agentes investigados?
Fady Dagher, jefe del SPVM, confirmó que los 16 agentes están en una fase de «investigación administrativa interna», pero aclaró que no hay decisiones tomadas aún. «Estamos revisando cada caso con lupa», dijo Dagher en declaraciones a TVA Nouvelles. «Si se comprueba que hubo racismo o abuso, las sanciones serán severas, incluyendo despidos». Sin embargo, la alcaldesa Beauchemin advirtió que la confianza en la policía ya está «rotundamente dañada». «No basta con despedir a unos pocos; se necesita una reforma profunda en la cultura del SPVM», afirmó.
Mientras tanto, la comunidad exige transparencia. Un grupo de residentes organizó este jueves una protesta frente a la estación de policía local, donde exigieron la publicación de los nombres de los agentes investigados. «Queremos justicia, no promesas vacías», declaró un manifestante a Le Journal de Montréal. La respuesta del SPVM hasta ahora ha sido limitada: solo tres agentes han sido suspendidos temporalmente, mientras las investigaciones avanzan.
¿Cómo reacciona el resto de Canadá ante la crisis?
El caso ha generado eco nacional. El primer ministro de Québec, François Legault, anunció este jueves que su gobierno «está monitoreando la situación de cerca» y que podría intervenir si el SPVM no actúa con rapidez. «El racismo en cualquier institución pública es inaceptable», declaró Legault en un comunicado. Mientras, en Ottawa, el ministro de Seguridad Pública, Marco Mendicino, ofreció apoyo técnico al SPVM, aunque sin comprometerse a una auditoría independiente.
La situación contrasta con la de otras ciudades canadenses, como Toronto, donde el servicio de policía local ha implementado programas de sensibilización racial obligatorios para todos sus agentes tras escándalos similares en 2020. «Montréal va a la zaga», criticó un analista de políticas públicas a Radio-Canada. «Mientras otras ciudades toman medidas, aquí seguimos en la fase de negación».
Para los residentes de Montréal-Nord, el tiempo se agota. «Si no hay cambios reales en los próximos meses, la gente dejará de denunciar y el racismo seguirá impune», advirtió Djoudi. La pregunta ahora es si el SPVM podrá —o querrá— romper con décadas de impunidad.
