¿Por qué el monumento a Champlain fue retirado en Ontario y qué sigue para su futuro?
El gobierno de Ontario anunció oficialmente el retiro del monumento en honor a Samuel de Champlain, ubicado en la ciudad de Québec, tras un proceso de revisión histórica impulsado por comunidades indígenas y grupos que cuestionaban su legado. Según declaró el premier Doug Ford el viernes, la decisión responde a «consultas con las Primeras Naciones y a una evaluación exhaustiva de su significado histórico». El monumento, de más de 12 metros de altura, será removido en los próximos días y trasladado a un espacio «más adecuado», aunque aún no se ha definido su destino final.


La medida sigue meses de tensiones tras la aprobación en 2022 de una ley provincial que permitía la remoción de estatuas consideradas «ofensivas» o que no representaban «valores canadienses». El caso de Champlain, explorador francés del siglo XVII vinculado a la fundación de Nueva Francia, se convirtió en un símbolo de los debates sobre cómo reinterpretar la historia colonial en Canadá. «No se trata de borrar el pasado, sino de entenderlo en su contexto completo», explicó la ministra de Patrimonio Cultural, Stephanie Bell, en un comunicado.
¿Qué dice la ley de Ontario sobre estatuas polémicas?
La Ley de Protección de Monumentos Históricos (2022), conocida como la «ley de las estatuas», faculta a los municipios a retirar esculturas que promuevan el odio, la discriminación o que glorifiquen figuras con vínculos comprobados con la esclavitud o la opresión indígena. En el caso de Champlain, el gobierno provincial argumentó que su monumento «no reflejaba los valores de inclusión y respeto» que la ley busca fomentar.
Hasta ahora, solo dos estatuas habían sido retiradas bajo esta normativa: una de John A. Macdonald, primer ministro canadiense vinculado a la política de «pueblos escolares» para niños indígenas, y otra de Egerton Ryerson, educador asociado al sistema de asimilación forzada. La decisión sobre Champlain marca un hito por tratarse de una figura extranjera y por la escala del monumento, que era el más alto de su tipo en Canadá.
¿Qué opinan las Primeras Naciones y los historiadores?
Organizaciones como la Confederación de las Primeras Naciones de Ontario celebraron la medida, pero advirtieron que el proceso debe incluir una «reparación real» más allá de la remoción física. «Champlain representó la colonización y la pérdida de nuestras tierras. Su monumento no era un homenaje, sino un recordatorio de esa violencia», declaró el jefe Perry Bellegarde en un comunicado. Por su parte, historiadores como François Soucy, de la Universidad Laval, señalaron que la decisión «simplifica un debate complejo»: mientras algunos ven a Champlain como un «padre fundador» de Canadá, otros lo asocian con la explotación de recursos y conflictos con pueblos como los hurones-wendat.
El gobierno de Québec, donde se encuentra el monumento original en la ciudad de Québec, no ha emitido una postura oficial, pero fuentes cercanas al premier François Legault indicaron que «se respetará la decisión de Ontario, pero se mantendrá el diálogo sobre cómo preservar nuestra historia sin glorificar figuras controvertidas».
¿Qué pasa con los otros monumentos a Champlain en Canadá?
Canadá alberga al menos 12 monumentos dedicados a Samuel de Champlain, según un censo realizado por el Centro de Patrimonio de Canadá. La mayoría se concentran en Québec y Nueva Brunswick, pero también hay estatuas en ciudades como Montreal y Toronto. Hasta ahora, ninguna otra provincia ha anunciado planes para retirarlos, aunque en Nuevo Brunswick se han registrado protestas en los últimos años para pedir su remoción.

En Québec, el monumento más icónico —ubicado en el Parc de Champlain— sigue en pie. Su alcalde, André Fortin, reiteró que «la historia de Champlain es parte de nuestra identidad colectiva, pero eso no significa que debamos ignorar las voces que piden un enfoque más crítico».
¿Qué sigue para el monumento retirado?
El gobierno de Ontario aún no ha confirmado el lugar donde será almacenado temporalmente el monumento de 12 metros. Fuentes del Ministerio de Patrimonio indicaron que se evaluarán opciones como museos o espacios educativos, pero descartaron que sea destruido. «Queremos que la pieza siga siendo accesible para el debate público, pero en un contexto que no minimice su impacto histórico», dijo una funcionaria bajo condición de anonimato.
Mientras tanto, grupos como la Alianza Wabanaki han exigido que cualquier decisión final incluya la participación de comunidades indígenas. «No es suficiente mover una estatua; necesitamos acciones concretas para devolver tierras y reconocer los daños causados», afirmó la líder Deborah McGregor, profesora de la Universidad de Victoria.
La remoción del monumento a Champlain refleja un cambio en cómo Canadá aborda su pasado colonial, pero también plantea preguntas sobre cómo equilibrar la memoria histórica con la justicia social. Mientras el debate continúa, una cosa es clara: este caso no será el último.
