La morosidad en los créditos al consumo alcanzó niveles récord a fines de 2025 y continúa en ascenso, según datos proporcionados por el Banco Central y diversas consultoras privadas. El deterioro se concentra principalmente en los hogares, con un aumento en los préstamos personales y los saldos de tarjetas de crédito, exacerbado por tasas de interés aún elevadas y una menor dinámica del consumo.
La mora escala y marca el nivel más alto en los últimos 15 años
El deterioro de la calidad crediticia se consolidó a finales de 2025. El último informe del Banco Central, con datos de noviembre, reveló que la tasa de irregularidad del crédito al sector privado llegó al 5,2%, lo que representa un incremento mensual de 0,7 puntos porcentuales.
Este aumento se explica fundamentalmente por el comportamiento del segmento de hogares: la morosidad en las financiaciones a familias alcanzó el 8,8%, mientras que en las empresas se situó en el 2,3%, de acuerdo con el informe oficial.
image
El economista Christian Buteler señaló que el deterioro es aún más pronunciado en ciertos segmentos: “Los créditos personales de las familias registran una mora del 11%, el nivel más alto de los últimos 15 años”.
En la misma línea, el director del Centro de Economía Política Argentina, Hernán Letcher, indicó que el aumento de los incumplimientos también se refleja en el sistema financiero. “El incremento de la morosidad impacta en la carga por incobrabilidad sobre los activos de los bancos: en noviembre, los cargos del sector superaron el billón de pesos, con un crecimiento del 26% en el mes. Actualmente representan el 4,5% del activo de las entidades”, detalló.
Asimismo, coincidió en que la irregularidad en los préstamos personales pasó del 3,34% en octubre de 2024 al 11,00% en noviembre de 2025, mientras que en las tarjetas de crédito aumentó del 1,57% al 8,41% en el mismo período.
El deterioro es mayor fuera de los bancos
El incremento de los atrasos se acentúa en el crédito no bancario, especialmente en las fintech y en las empresas que ofrecen financiamiento a través de sus propios esquemas –como cadenas de electrodomésticos, supermercados y shoppings–, donde el riesgo suele ser mayor. Un informe de EcoGo Consultores sobre Proveedores de Crédito No Financiero (PCNF) mostró que en diciembre de 2025 la irregularidad de estas carteras ascendió al 22,8%, más de cuatro veces el ratio observado en el sistema financiero tradicional.
El crédito no bancario creció un 1,2% mensual real, alcanzando un stock de $13,15 billones, y ya representa aproximadamente el 24% del crédito total al consumo.
image
El mismo informe indica que el endeudamiento de los hogares con entidades no bancarias equivale al 34% de la masa salarial mensual, un aumento de 12 puntos porcentuales en comparación con diciembre de 2024.
Tasas altas y salarios rezagados
Economistas y analistas coinciden en señalar el alto costo del financiamiento como uno de los factores centrales detrás del aumento de la morosidad. El economista Jorge Gabriel Barreto afirmó que “el sistema financiero hoy está redistribuyendo el riesgo” ante el fuerte incremento de la morosidad y agregó que “con estas tasas activas reales tan elevadas, quienes se endeudan lo hacen por falta de alternativas”.
Por su parte, Buteler sostuvo que “la morosidad no es solo una cuestión de ‘mal riesgo’, sino una consecuencia matemática: salarios que se ajustan un 20% frente a un Costo Financiero Total (CFT) de tres dígitos”.
El economista y consultor Damián Di Pace señaló que existen tasas que “no promueven el crecimiento, sino que contribuyen a la recesión. No existe relación entre una tasa del 170% para el cliente y tasas como Badlar o Tamar, que no alcanzan el 38%”.
image
El economista jefe de Vectorial, Haroldo Montagu, analizó que «(Donald) Trump sugirió que las tarjetas de crédito limiten al 10% la tasa de interés que cobran. Al día siguiente, las acciones de bancos y empresas vinculadas cayeron entre un 5% y 15%. En Argentina el gobierno desreguló por decreto el interés del pago mínimo de las tarjetas y la mora se disparó».
El crédito crece sin impulsar la economía
En este contexto, el crédito continúa expandiéndose, aunque con señales de moderación. Según el informe mensual de crédito al sector privado de la consultora Equilibra, en enero el financiamiento en pesos creció un 0,8% real mensual, impulsado por las empresas, mientras que el crédito a los hogares continuó disminuyendo.
Las financiaciones con tarjeta retrocedieron un 1,2% real y los créditos prendarios un 2,7% real en relación con diciembre, lo que refleja una mayor cautela en la concesión de crédito.
En paralelo, el crédito en dólares mostró un crecimiento del 7,7% real mensual, impulsado por el endeudamiento empresarial y el uso estacional de tarjetas durante las vacaciones.
Federico Furiase, el director del Banco Central con mayor visibilidad dentro del equipo económico, destacó que «los préstamos en pesos al sector privado pasaron de representar cerca del 4% del PIB a 8,8%», aunque informes privados advirtieron en respuesta que la morosidad limita su impacto en la actividad económica.
El informe de ADCAP señaló que, si bien el crédito debería desempeñar un papel clave en el crecimiento, “la morosidad sigue siendo un factor a monitorear”.
Menos consumo y más deuda impaga
El deterioro del crédito se sigue reflejando en el consumo. En este marco, la cadena de supermercados La Anónima informó que sus ventas cayeron casi cinco puntos y que la morosidad de su tarjeta propia se multiplicó por siete en un año.
Los datos del Banco Central muestran que una proporción cada vez mayor de hogares destina cerca de una cuarta parte de sus ingresos al pago de cuotas.
En este escenario, el director de Equilibra, Martín Rapetti, advirtió: “La mora seguirá aumentando porque es lo que indican los bancos. Está creciendo mes a mes. Este año, nuevamente, el crédito no impulsará la economía”.


