Moscú se mantuvo bajo un estricto despliegue de seguridad este sábado, mientras el presidente Vladímir Putin se preparaba para pronunciar su discurso en el desfile anual del Día de la Victoria, celebrado en la emblemática Plaza Roja.
Ante el temor de posibles ataques por parte de Ucrania, las autoridades han optado por reducir la escala del tradicional despliegue militar. Esta decisión se tomó a pesar de la existencia de un frágil alto el fuego, impulsado por Estados Unidos, cuyo propósito era garantizar que las conmemoraciones se desarrollaran sin interrupciones.
