Mike Ditka, el legendario ala cerrada miembro del Salón de la Fama y técnico que condujo a los Chicago Bears a su único título de Super Bowl, murió a los 86 años, según informó su familia este viernes. El fallecimiento de quien fuera conocido como «Iron Mike» marca la pérdida de uno de los rostros más reconocibles e influyentes en la historia del fútbol americano profesional.
La noticia fue confirmada en un comunicado emitido por la familia de Ditka, donde recordaron tanto su trayectoria deportiva como su rol íntimo. La familia expresó en el escrito citado por la cobertura de ESPN: «Con profunda tristeza anunciamos el fallecimiento de nuestro amado esposo, padre, abuelo y amigo, Mike Ditka». Y añadió: «Si bien el mundo conocía a Mike como un jugador de fútbol americano del Salón de la Fama, un entrenador legendario y el líder del equipo campeón del Super Bowl XX de los Chicago Bears, nosotros lo conocíamos como el corazón de nuestra familia».
Destacó en la escuela secundaria Aliquippa antes de brillar en la universidad con Pittsburgh.

La revolución en la posición como jugador
En su etapa inicial de seis temporadas con el conjunto de Chicago, el ala cerrada acumuló estadísticas notables que cambiaron la forma de entender su demarcación en el campo. Según los datos recopilados por la NFL, totalizó 316 recepciones, 4,503 yardas y 34 anotaciones, registrando un promedio de 52.7 recepciones, 750.5 yardas y 5.7 anotaciones por temporada de 14 partidos. Su impacto le valió el premio al Novato del Año en 1961 y fue cinco veces seleccionado al Pro Bowl.
El presidente del Salón de la Fama, Jim Porter, destacó su contribución al deporte al señalar que el exjugador aportó un nivel de rudeza inigualable.
Jugó para los Eagles y posteriormente para los Dallas Cowboys, donde conquistó el Super Bowl VI en enero de 1972 tras una victoria por 24-3 frente a los Miami Dolphins, donde atrapó un pase de touchdown de 7 yardas de Roger Staubach. Asimismo, estableció un récord en ese momento para alas cerradas con 30 recepciones en 1971 e inició los 14 encuentros de la temporada de 1972 con los Cowboys, alcanzando el partido por el Campeonato de la NFC. Al retirarse como jugador, se incorporó al cuerpo técnico de los Cowboys como asistente en 1973, permaneciendo ocho temporadas y sumando un segundo anillo de campeonato en el Super Bowl XII tras vencer por 27-10 a los Denver Broncos en 1977.
La conquista del Super Bowl XX con Chicago
Tras una campaña acortada por huelga con balance de 3-6 en 1982, Ditka guió a la franquicia a ganar la NFC Central durante cinco temporadas consecutivas a partir de 1984, año en el que llegaron al partido por el campeonato de la NFC contra los San Francisco 49ers.

El punto álgido de su gestión llegó en la temporada de 1985, cuando el equipo firmó una campaña con 15 victorias y 1 derrota en la temporada regular, impulsado por una de las defensas más formidables de la historia de la liga con figuras como Richard Dent y Steve McMichael. El 26 de enero de 1986, en el Louisiana Superdome de Nueva Orleans, los Bears aplastaron por 46-10 a los New England Patriots en el Super Bowl XX, encuentro tras el cual fue llevado en hombros por jugadores como William Perry y Steve McMichael. Ganó el premio al Entrenador del Año de la NFL en 1985 y nuevamente en 1988.
El impacto de Mike en la organización de los Chicago Bears, a lo largo de décadas como jugador, entrenador y orgulloso icono y embajador de nuestra organización, es incalculable, según declaró la organización de los Bears en un comunicado oficial.
El adiós a una figura histórica de la liga
Las muestras de respeto y condolencias se multiplicaron de inmediato en toda la liga. El comisionado de la NFL, Roger Goodell, alabó su trayectoria.
A pesar de que las cosas comenzaron a complicarse para Ditka y los Bears —incluyendo un ataque cardíaco leve sufrido durante la temporada de 1988 que apenas lo alejó un partido de las laterales—, la franquicia decidió despedirlo en enero de 1993 tras once campañas al frente. Posteriormente, dirigió a los New Orleans Saints entre 1997 y 1999.

La etapa de Ditka dejó una huella imborrable en la organización de Chicago, que lo catalogó como un orgulloso icono y embajador de la institución.
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