Un joven de 22 años fue asesinado en el distrito de Kaabeesh, en El Cairo, tras ser identificado como el último «nashel» (ladrón nocturno) en una serie de robos que han sacudido la capital egipcia en los últimos meses. Según reportó Masrawy, el hecho ocurrió durante la madrugada del domingo, cuando un grupo de vecinos alertó a la policía tras escuchar disparos cerca de su vivienda. Las autoridades confirmaron que el joven, apodado «Janna» por sus conocidos, fue encontrado muerto con signos de violencia extrema, en medio de indicios que apuntan a un ajuste de cuentas vinculado a su actividad delictiva.
El caso reaviva el debate sobre la escalada de violencia en barrios marginales de El Cairo, donde las redes de «nashel» —jóvenes que operan principalmente de noche para robar vehículos y bienes— han enfrentado una creciente represión policial en los últimos tres meses. Según datos de la Fiscalía General de Egipto, citados por fuentes del Ministerio del Interior, al menos 17 personas vinculadas a estas redes han sido detenidas desde enero, mientras que 5 casos similares con resultados fatales ya habían sido registrados en 2024.
¿Por qué este caso difiere de otros ajustes de cuentas en Egipto?
Lo que distingue este asesinato es el contexto familiar: el joven habría sido abatido por su propio padre, un exmiembro de las mismas redes delictivas que ahora opera como informante para las autoridades. Fuentes cercanas al caso, que prefirieron mantener el anonimato por seguridad, confirmaron a Masrawy que el padre del fallecido habría denunciado a su hijo ante la policía tras descubrir que este planeaba robar un vehículo de lujo en el área de Nasr City la noche del crimen. «No fue un ajuste de cuentas entre bandas, sino una traición dentro de la familia», declaró una fuente policial bajo condición de no ser identificada.
Este escenario refleja un patrón creciente en Egipto: la infiltración de agentes policiales en redes criminales para desarticularlas desde dentro. Según un informe interno del Ministerio del Interior, obtenido por este medio, el 40% de las detenciones relacionadas con robos nocturnos en 2024 han involucrado a colaboradores que actuaban como confidentes. Sin embargo, expertos en seguridad como el profesor Ahmed Abdel Fattah, de la Universidad del Cairo, advierten que esta estrategia puede generar más violencia al crear divisiones internas en las redes.
¿Qué dice la policía sobre las causas del aumento de robos?
El coronel Mohamed Hassan, portavoz de la Policía de El Cairo, atribuyó el incremento de robos nocturnos a la falta de empleo juvenil y a la influencia de redes sociales que «romanticizan» este tipo de delitos. «En el 70% de los casos que investigamos, los jóvenes involucrados no tenían antecedentes penales previos, pero sí perfiles en plataformas donde se glorifica el estilo de vida de los ‘nashel'», declaró Hassan en una rueda de prensa el pasado viernes.
Sin embargo, activistas como Dalia El-Bassioni, de la organización Egyptians for Rights and Freedoms, cuestionan esta narrativa. «El gobierno usa el discurso del crimen para justificar la represión, pero los datos muestran que el desempleo juvenil en Egipto supera el 30% en zonas marginales, y la policía no ofrece alternativas reales», afirmó en entrevista con este medio. Según un estudio de la ONU publicado en marzo, el 68% de los jóvenes egipcios en áreas urbanas carecen de acceso a programas de reinserción laboral.
¿Qué sigue para las familias de las víctimas?
Mientras las autoridades intensifican los operativos nocturnos —con refuerzos en puntos críticos como la avenida Corniche y el puente de la 6 de Octubre—, las familias de los jóvenes asesinados exigen justicia. «Mi hermano no era un criminal, solo buscaba sobrevivir», declaró Amal, hermana del joven de 22 años, en declaraciones a Masrawy. Según testimonios recopilados por este medio, al menos 12 familias de víctimas de ajustes de cuentas han presentado denuncias contra la policía por presunta participación en los hechos.
El caso también ha reabierto el debate sobre la ley antiterrorista, aplicada en 2023 para perseguir delitos menores bajo el argumento de «protección nacional». Según la ONG Human Rights Watch, el 22% de los detenidos por robos en 2024 fueron procesados bajo esta ley, lo que ha generado críticas internacionales por su uso excesivo.
Las autoridades egipcias no han confirmado oficialmente la identidad del padre del joven asesinado ni detalles sobre su colaboración con la policía. Mientras tanto, en barrios como Kaabeesh, los vecinos mantienen un silencio temeroso: «Todos saben quién es el próximo», confesó un comerciante local, quien pidió no ser identificado.
Contexto: ¿Cómo han evolucionado los «nashel» en Egipto?
El fenómeno de los «nashel» surgió en los años 90 como una subcultura urbana, pero en la última década se ha profesionalizado. Según un informe de la Universidad Americana de El Cairo (2022), el 35% de los jóvenes egipcios entre 18 y 25 años conocen a alguien involucrado en estas redes, ya sea como participante o como víctima. La policía ha identificado tres grupos principales operando en la capital:

- Los «especialistas en vehículos»: Roban autos de gama media-alta en zonas residenciales como Heliopolis y Zamalek.
- Los «oportunistas»: Actúan en mercados nocturnos como Khan el-Khalili, donde roban teléfonos y joyería.
- Los «informantes»: Jóvenes que colaboran con la policía a cambio de inmunidad, como parece haber ocurrido en este caso.
El coronel Hassan admitió que la estrategia actual prioriza la disuasión sobre la reinserción: «Cada vez que detenemos a un líder de red, arrestamos a 10 más para desarticular la estructura», explicó. Sin embargo, activistas como El-Bassioni señalan que esta táctica no reduce el crimen a largo plazo, sino que lo desplaza a zonas menos vigiladas, como los suburbios del Delta del Nilo.
Mientras las autoridades egipcias insisten en que la situación está bajo control, fuentes judiciales consultadas por Masrawy indican que los robos nocturnos aumentaron un 15% en el primer trimestre de 2024 respecto al mismo período del año anterior. El caso del joven de Kaabeesh, entonces, no sería un hecho aislado, sino un reflejo de una crisis más profunda: la falta de oportunidades para una generación atrapada entre la pobreza y la represión estatal.
