Investigadores analizan la evolución de las muertes por consumo de alcohol en jóvenes a nivel mundial
Un estudio reciente ha rastreado cómo han cambiado las muertes relacionadas con el consumo de alcohol en jóvenes en todo el mundo durante un periodo de 31 años, según reporta News-Medical.
El consumo de alcohol en menores es considerado un problema grave de salud pública. En los Estados Unidos, el alcohol es la sustancia de abuso más utilizada entre la juventud, lo que representa riesgos enormes para la salud y la seguridad de los jóvenes.
De acuerdo con datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), aproximadamente 4,000 jóvenes menores de 21 años mueren cada año debido al uso excesivo de alcohol, muertes que podrían haberse evitado.
Impactos en la salud y el desarrollo
El consumo prematuro de alcohol puede afectar el desarrollo cerebral, lo que puede ocasionar problemas de memoria, y puede impedir que el crecimiento físico se desarrolle según lo esperado. Además, las personas que comienzan a beber a una edad temprana tienen un mayor riesgo de desarrollar un trastorno por consumo de alcohol o de utilizar la sustancia de manera excesiva más adelante en la vida.
Riesgos sociales, académicos y físicos
Los jóvenes que consumen alcohol son más propensos a involucrarse en conductas de riesgo que pueden derivar en diversas complicaciones:
- Problemas sociales y académicos: Aumento de las ausencias escolares, disminución de las calificaciones y conducción bajo los efectos del alcohol, poniendo en riesgo su seguridad y la de los demás.
- Salud física y mental: Mayor incidencia de violencia (incluyendo suicidio, homicidio y violencia sexual) y lesiones graves como caídas, quemaduras, ahogamientos o accidentes automovilísticos.
- Salud sexual: Riesgo de embarazos no planificados e infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH, debido a la falta de protección.
- Uso de otras sustancias: Mayor probabilidad de utilizar drogas ilícitas o hacer un mal uso de medicamentos recetados, lo que puede generar efectos graves al combinarse con el alcohol.
Finalmente, la evidencia indica que el consumo de alcohol por parte de los adultos puede incrementar el consumo de alcohol en los adolescentes, especialmente si los adultos en su entorno practican el consumo excesivo (binge drinking).
