¿Dormir siestas con frecuencia en la edad adulta podría ser una señal de alerta para la salud?
Un nuevo estudio publicado en JAMA Network Open revela que los cambios en los patrones de siestas diurnas en adultos mayores podrían estar relacionados con un mayor riesgo de problemas de salud subyacentes e incluso con un aumento en la mortalidad. La investigación, liderada por científicos de Mass General Brigham y el Rush University Medical Center, analizó datos de 1,338 adultos mayores durante un período de hasta 19 años, utilizando dispositivos portátiles para medir objetivamente la duración, frecuencia y horario de las siestas.
Los resultados mostraron que aquellos que aumentaban la duración o frecuencia de sus siestas —especialmente cuando estas ocurrían por la mañana— presentaban un mayor riesgo de mortalidad. Aunque el estudio no establece una relación causal directa, los investigadores sugieren que estos cambios podrían reflejar alteraciones en los ritmos circadianos o el deterioro de la salud, vinculado a condiciones como enfermedades neurodegenerativas o cardiovasculares.
¿Por qué las siestas podrían ser una señal de alerta?
Según la doctora Chenlu Gao, investigadora del Departamento de Anestesiología de Mass General Brigham y autora principal del estudio, «el exceso de siestas en etapas avanzadas de la vida se ha asociado con neurodegeneración, enfermedades cardiovasculares y mayor morbilidad». Sin embargo, hasta ahora, muchos estudios se basaban en datos autoinformados, lo que limitaba la precisión de los hallazgos.

El estudio actual supera esta limitación al utilizar mediciones objetivas, como sensores de actividad, para registrar patrones de sueño diurno. Los investigadores observaron que entre el 20% y el 60% de los adultos mayores suelen tomar siestas, pero no todas tienen el mismo impacto. Mientras que siestas cortas e infrecuentes podrían ser beneficiosas, aquellas más largas, frecuentes o que ocurren temprano en el día parecen estar vinculadas a un mayor riesgo.
La doctora Gao destacó que «monitorear los cambios en los patrones de siestas podría ser una herramienta clínica valiosa para detectar condiciones de salud en etapas tempranas y prevenir su progresión».
Factores que influyen en el aumento de las siestas
Con la edad, diversos factores pueden contribuir a que los adultos mayores duerman más durante el día:
- Cambios en el ritmo circadiano: La regulación natural del sueño se altera, haciendo que sea más difícil mantener un descanso nocturno continuo.
- Condiciones médicas: Enfermedades crónicas, dolor o efectos secundarios de medicamentos pueden fragmentar el sueño nocturno, aumentando la necesidad de siestas.
- Estilo de vida: La jubilación o la reducción de actividades sociales pueden llevar a horarios más flexibles, facilitando el hábito de dormir durante el día.
Aunque la investigación no concluye que las siestas sean perjudiciales por sí mismas, sí subraya la importancia de prestar atención a los cambios en estos patrones. «No se trata de eliminar las siestas, sino de entender qué podrían estar indicando sobre la salud general», explicó Gao.
¿Qué hacer si notas cambios en tus hábitos de sueño?
Los expertos recomiendan:

- Consultar a un médico si las siestas se vuelven más largas, frecuentes o difíciles de evitar, especialmente si vienen acompañadas de otros síntomas como fatiga persistente, confusión o cambios de humor.
- Mantener una rutina de sueño nocturno regular, evitando estimulantes como la cafeína cerca de la hora de dormir.
- Realizar actividad física moderada durante el día para mejorar la calidad del sueño nocturno.
- Evaluar si hay condiciones médicas no diagnosticadas, como apnea del sueño o depresión, que podrían estar afectando el descanso.
El estudio refuerza la idea de que el sueño es un indicador clave de la salud, y que pequeños cambios en los hábitos diurnos podrían ser la primera señal de que algo no está funcionando correctamente en el organismo. «La siesta no es el problema, pero sí podría ser un síntoma», concluyó Gao.
New research suggests that changes in napping habits among older adults could be an early warning sign of underlying health issues. https://t.co/XXXXXXX
— ScienceAlert (@ScienceAlert) April 21, 2026

