En Yaroslavl, Rusia, un caso inusual ha llegado a los tribunales: los padres de un estudiante han sido multados con 20,000 rublos (aproximadamente 215 dólares estadounidenses al tipo de cambio actual) debido a un video generado por inteligencia artificial que involucra a una de sus profesoras.
El estudiante, sin el conocimiento ni consentimiento de la maestra de matemáticas, grabó un video de ella en el aula. Posteriormente, utilizando herramientas de IA, modificó el video para mostrar a la profesora transformándose en un hombre musculoso con el torso desnudo. El video fue compartido en el chat de la clase.
La maestra, afectada por la difusión de este contenido, presentó una demanda contra los padres del estudiante. Argumentó que el video dañaba su reputación profesional y personal, generando una opinión pública negativa. Según la corte, la publicación causó angustia a la profesora, quien se sintió incómoda al regresar a clases y percibió miradas hostiles por parte de los alumnos.
Este caso plantea interrogantes sobre los límites del uso de la inteligencia artificial y la responsabilidad de los padres en el comportamiento de sus hijos en el entorno digital.
