Los aficionados mexicanos enfrentan un escenario complejo para asistir a la Copa del Mundo 2026, marcada por precios históricos y barreras de acceso. Según reportes de El Financiero y El País, el incremento en los costos de las entradas y las dificultades migratorias para ingresar a Estados Unidos han alejado a gran parte de la afición nacional de los estadios.
¿Cómo varían los precios por sede?
La accesibilidad económica para ver los partidos varía drásticamente según la ubicación geográfica del estadio. De acuerdo con Mediotiempo, Monterrey se posiciona como la sede más económica para los espectadores, mientras que Miami encabeza la lista como el destino más costoso del torneo. Esta disparidad obliga a los seguidores a considerar el factor logístico como una variable determinante en su presupuesto para el Mundial.
El impacto en la afición local
El descontento entre los seguidores es palpable. Don Arturo, un taquero en Coyoacán, declaró a La Jornada que los precios actuales son «carísimos» y calificó el acceso al torneo como algo diseñado «para extranjeros». Esta percepción de exclusión se suma a la tendencia señalada por El País, que describe una edición mundialista caracterizada por la opulencia y récords de precios que limitan la presencia del aficionado promedio.
Comparativa histórica: 1986 frente a 2026
El aumento en el costo de los boletos desde la Copa del Mundo de México 1986 hasta la edición de 2026 ha sido significativo, según datos analizados por ESPN México. Mientras que en 1986 el acceso al estadio era más accesible para la población local, el torneo de 2026 presenta una estructura tarifaria disparada que, según El Financiero, está alejando a los aficionados mexicanos del futbol en su propia región. La diferencia entre ambos mundiales no solo reside en la inflación, sino en un modelo de negocio que ha elevado los precios a niveles inéditos para el espectador tradicional.
