Elon Musk pierde demanda contra OpenAI: el jurado desestima sus acusaciones por prescripción
San Francisco, 18 de mayo de 2026 — El juicio histórico entre Elon Musk y OpenAI terminó este lunes con un fallo contundente: un jurado de California desestimó todas las acusaciones presentadas por el magnate contra la organización y su CEO, Sam Altman, debido a que la demanda superaba el plazo legal de tres años establecido por la ley. La decisión marca el fin de un litigio que durante semanas expuso las tensiones entre dos de los nombres más influyentes en la inteligencia artificial (IA) y que podría haber redefinido el futuro de ChatGPT y otras tecnologías emergentes.
Musk, cofundador de OpenAI junto a Altman, Greg Brockman e Ilya Sutskever, acusó a los directivos de traicionar la misión original de la organización — desarrollar IA para beneficio de la humanidad — y convertirla en una empresa con fines de lucro. En su demanda, el empresario solicitó la destitución de Altman y Brockman, así como el fin de OpenAI como corporación de beneficio público. Sin embargo, el jurado determinó que la acción legal no podía prosperar porque Musk presentó su reclamo fuera del plazo permitido, dado que OpenAI ya había adoptado su estructura corporativa en 2018.

Durante el juicio, que se extendió por casi un mes, se escuchó testimonio de figuras clave como Musk, Altman, el CEO de Microsoft Satya Nadella, Brockman (actual presidente de OpenAI), y Shivon Zilis, exmiembro de la junta directiva y madre de varios de los hijos de Musk. También se presentaron declaraciones de empleados como Josh Achiam y Mira Murati, así como documentos internos que revelaron disputas sobre control, financiación y la transición hacia un modelo de negocio con fines de lucro.
OpenAI, por su parte, defendió su postura argumentando que la demanda de Musk era «infundada y motivada por celos», un intento de sabotear a una competencia directa en el campo de la IA. La compañía destacó que Musk ya había abandonado su rol en la organización en 2018 y que su participación en proyectos como xAI (su empresa rival) y el lanzamiento de Grok — un modelo competidor de ChatGPT — reflejaban su verdadera intención: «derribar a un competidor», según declaraciones de su equipo legal.
Detalles clave del fallo
- Estatuto de limitaciones: El jurado determinó que Musk no podía reclamar daños porque su demanda se presentó fuera del plazo legal de tres años desde que OpenAI adoptó su estructura corporativa en 2018.
- Testimonios reveladores: Durante el juicio, Altman admitió que Musk presionó para que OpenAI fuera adquirida por Tesla y que su relación se deterioró cuando el magnate perdió confianza en el proyecto. Brockman, por su parte, reconoció en sus declaraciones que hubo discusiones sobre la posibilidad de excluir a Musk de la junta directiva.
- El papel de Microsoft: El testimonio de Nadella y otros ejecutivos de Microsoft confirmó que la alianza con OpenAI fue clave para su crecimiento, aunque también generó tensiones. Musk criticó abiertamente la influencia de Microsoft en la organización, cuestionando si era adecuado que una empresa como Microsoft controlara una tecnología de «superinteligencia digital».
- Documentos internos: Se hicieron públicos correos y mensajes donde Musk expresó su frustración por el rumbo de OpenAI, incluyendo un texto donde calificó la situación como un «bait and switch» (un engaño). También se reveló que Altman intentó mantener a Zilis en la junta como puente para mantener una relación cordial con Musk.
Aunque el jurado desestimó las acusaciones, el juicio dejó al descubierto una serie de conflictos internos en OpenAI, desde disputas sobre propiedad intelectual hasta tensiones entre los cofundadores. Musk, quien durante el proceso se mostró combativo en el estrado, insistió en que su motivación era proteger el legado de la organización, pero sus críticos señalan que sus acciones — como el lanzamiento de Grok — reflejan más una estrategia competitiva que un interés altruista.
El fallo no impide que reguladores estatales revisiten los acuerdos que permitieron a OpenAI convertirse en una empresa con fines de lucro, una posibilidad que Musk ya había anticipado como un posible escenario tras el juicio. Mientras tanto, OpenAI sigue adelante con su modelo de negocio, aunque el caso deja preguntas sobre la transparencia y gobernanza en el sector de la IA.
El juicio también expuso las dinámicas personales entre los protagonistas. Altman describió a Musk como alguien con «problemas de control«, mientras que Brockman admitió en el estrado que en una ocasión llegó a pensar que Musk podría «golpearlo» durante una discusión. Por su parte, Zilis, quien actuó como intermediaria entre ambos, reconoció bajo juramento que había enviado mensajes de apoyo a Altman tras su destitución temporal en 2023, un episodio que también fue tema central en el juicio.
¿Qué sigue para OpenAI y Musk?
Con el fallo en contra, Musk no podrá exigir compensaciones económicas ni cambios estructurales en OpenAI, pero el caso podría tener repercusiones legales y regulatorias. Autoridades estatales podrían analizar si la transición de OpenAI a un modelo corporativo cumplió con todas las normativas aplicables, especialmente en lo que respecta a la protección de donantes como Musk.

Por otro lado, el juicio reforzó la posición de OpenAI como líder en IA, aunque también generó dudas sobre su gobernanza. La compañía ha confirmado que sigue enfocada en el desarrollo de modelos avanzados, incluyendo ChatGPT, aunque el proceso judicial dejó en evidencia divisiones internas que podrían afectar su estabilidad a futuro.
Musk, quien durante el juicio se ausentó del país para acompañar al presidente Donald Trump en un viaje internacional — a pesar de una orden judicial que le prohibía salir del país —, ya había anunciado su intención de apelar la decisión. Sin embargo, analistas señalan que sus opciones son limitadas, dado que el jurado fue claro en su veredicto.
Mientras tanto, el sector tecnológico observa con atención cómo este caso podría influir en futuras disputas entre inversionistas y empresas emergentes, especialmente en un campo tan sensible como la IA, donde los intereses comerciales y los riesgos existenciales suelen chocar.
Personajes clave del juicio:
- Demandante: Elon Musk (cofundador de OpenAI y CEO de xAI).
- Defensores: Sam Altman (CEO de OpenAI), Greg Brockman (presidente y cofundador), Ilya Sutskever (exjefe científico y cofundador).
- Abogados: Steven Molo (representante de Musk), William Savitt (defensa de OpenAI).
- Juez: Yvonne Gonzalez Rogers («YGR»), quien presidió el proceso.
El juicio Musk vs. OpenAI quedó en los libros como uno de los más mediáticos en la historia de la tecnología, exponiendo no solo las tensiones entre visionarios, sino también los desafíos éticos y legales que enfrenta la IA en su etapa más crítica.
