La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA) se encuentra en una fase crucial de la misión Artemis II. El objetivo principal de esta misión es enviar de nuevo seres humanos a la órbita lunar, algo que no ocurre desde el fin de la era Apolo en 1972.
Misión Artemis II
Según informa newscientist.com, el lanzamiento está previsto para finales de 2026, marcando un avance significativo en el establecimiento de una presencia humana en el espacio exterior. Artemis II transportará a cuatro astronautas seleccionados: Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, y Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense (CSA).
Viajarán a bordo de la nave espacial Orion, propulsada por el cohete Space Launch System (SLS). A diferencia de un aterrizaje en la superficie lunar, esta misión está diseñada para probar las capacidades de maniobra y los sistemas de soporte vital durante un viaje de diez días alrededor del lado oculto de la Luna.
Preparativos Finales
Los preparativos técnicos en el Centro Espacial Kennedy han alcanzado su punto máximo, incluyendo la participación del equipo de cierre. Este equipo desempeña un papel vital para garantizar la seguridad de los astronautas justo antes del lanzamiento, desde ayudarles a entrar en la cápsula hasta cerrar la escotilla final. El éxito de Artemis II es un requisito indispensable antes de que la NASA continúe con la misión Artemis III, cuyo objetivo es aterrizar humanos en la superficie del polo sur lunar.
Uno de los principales desafíos de la misión de 2026 es la prueba del rendimiento de los sistemas de comunicación y navegación en el espacio profundo. Durante su estancia en órbita lunar, la tripulación realizará una serie de experimentos para validar si la tecnología Orion es capaz de proteger a los humanos de la alta radiación cósmica.
Los datos recopilados durante esta misión servirán de base para futuros viajes interplanetarios, incluida la exploración de Marte.
La misión Artemis II no es solo un logro tecnológico, sino también un símbolo de colaboración internacional en la exploración espacial moderna.
La presencia de un astronauta canadiense en la tripulación reafirma el compromiso global de ampliar el alcance de la humanidad en el sistema solar. La NASA asegura que todos los procedimientos de seguridad actuales están siendo sometidos a una rigurosa auditoría para minimizar el riesgo de fallos técnicos en el día del lanzamiento.
El regreso de la humanidad al entorno lunar en 2026 pondrá fin a una pausa de más de cinco décadas. Se espera que este logro inspire a una nueva generación de científicos e ingenieros en todo el mundo. El enfoque principal de la NASA sigue siendo el éxito operativo y la seguridad de la tripulación, para garantizar que este paso hacia la Luna se realice para quedarse.
(CNN/NASA/New Scientist/P-4)
