Expertos advierten sobre los riesgos de la nieve en los vehículos eléctricos, señalando que el capó no se calienta como en los coches de combustión interna. Esta falta de calor puede dificultar la eliminación de la nieve acumulada, lo que podría generar problemas.
La advertencia se centra en la particularidad de los motores eléctricos, que no generan el mismo calor residual que los motores tradicionales. Esto implica que la nieve depositada en el capó de un vehículo eléctrico no se derretirá por sí sola, como podría ocurrir en un coche de gasolina o diésel.
Se recomienda a los propietarios de vehículos eléctricos tomar precauciones adicionales durante las nevadas, como retirar manualmente la nieve del capó para evitar posibles complicaciones.
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